¿Schiaretti es Córdoba? La distancia entre el relato y la realidad

Opinion. Por Miguel O. Nicolás – Legislador Provincial – Bloque UCR

Me pregunto, y le pregunto a los cordobeses: ¿Schiaretti es Córdoba? ¿Cuál Córdoba? ¿La que se muestra en los medios a fuerza de millones en publicidad oficial o la que sufren a diario miles de familias que pelean por llegar a fin de mes?

Porque la realidad que yo veo —y que muchos ciudadanos viven— dista mucho de ese “modelo cordobés” que el exgobernador insiste en exportar al país. Es la Córdoba donde los sueldos y las jubilaciones se ubican por debajo de la línea de pobreza; donde los impuestos, las tarifas y el transporte son los más caros de la Argentina; donde la deuda externa provincial supera los 2.500 millones de dólares, hipotecando el futuro de todos.

Es también la Córdoba donde la salud pública y la educación atraviesan una crisis profunda, con hospitales desbordados, profesionales precarizados y escuelas sin los recursos básicos. La misma Córdoba donde la cúpula de la Policía y del Servicio Penitenciario terminó presa por hechos de corrupción, y donde el escándalo por el incendio en el edificio del Apross aún genera sospechas de encubrimiento de manejos turbios.

No puedo olvidar, tampoco, lo ocurrido con en el Hospital Neonatal, un hecho atroz que sigue interpelando a la sociedad y que dejó al descubierto fallas institucionales graves. A eso se suman ministros y funcionarios que hoy están sentados en el banquillo de los acusados por distintos delitos, mientras el gobierno decidió cerrar la Legislatura y el Tribunal de Cuentas para evitar cualquier tipo de control opositor.

Este es, en definitiva, el verdadero rostro del llamado “Modelo Cordobés”. Muy lejos del relato prolijo que se construye desde la pauta oficial. Solo este año se presupuestaron más de 35 mil millones de pesos para publicidad y propaganda. Con ese dinero no se solucionan problemas, pero sí se vende una postal irreal que busca convencer a los cordobeses —y ahora también al resto del país— de que aquí todo funciona como un reloj suizo.

La pregunta es inevitable: si ya le mienten a Córdoba con un relato maquillado, ¿qué les espera al resto de los argentinos si este modelo se exporta a nivel nacional?

No hablo de teorías ni de discursos grandilocuentes, hablo de hechos concretos que muestran una provincia con deudas estructurales, servicios colapsados y una democracia institucional cada vez más débil. Y esa, aunque intenten ocultarla, es la Córdoba real.

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