El jefe del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR) en la Legislatura Unicameral, Matías Gvozdenovich, definió públicamente su posición en la interna radical y ratificó que votará por la Lista 3, que encabeza Ramón Mestre. En un escenario opositor fragmentado y con tensiones internas que aún no encuentran cauce, el legislador reclamó “orden y conducción” dentro del partido para encarar la campaña electoral hacia octubre.

“No hay forma de que no vote la Lista 3, y votar implica también hacer campaña por Ramón Mestre”, sentenció Gvozdenovich En diálogo con Punto y Aparte, Punto a Punto Radio (90.7), blanqueando una postura que hasta ahora venía manejando con mayor discreción. La declaración, además de marcar alineamiento interno, expone la falta de cohesión que atraviesa a la UCR en Córdoba, un partido que históricamente supo ser eje opositor y hoy corre el riesgo —según el propio legislador— de “quedar bastante relegado” si no logra unificar mensaje y estructura territorial.
Sin confrontar con De Loredo, pero con advertencias
Consultado sobre el rol de Rodrigo de Loredo, una de las figuras más fuertes del radicalismo en la provincia, Gvozdenovich optó por evitar un choque directo. Prefirió insistir en la necesidad de que la conducción partidaria fije un rumbo claro:
“Lo que hace falta es orden interno, definir roles y acelerar decisiones. De lo contrario, la campaña se diluye y terminamos corriendo de atrás”, remarcó.
El contexto no es menor. Mientras Juan Schiaretti busca capitalizar su armado federal desde Córdoba al frente de Provincias Unidas y Gonzalo Roca hace lo propio con La Libertad Avanza, la UCR parece atrapada en sus indefiniciones, con riesgo de no alcanzar un papel protagónico en los comicios de octubre.
Críticas al funcionamiento legislativo
Gvozdenovich también se refirió a la polémica que dejó la última sesión en la Legislatura, cuando el oficialismo pidió un cuarto intermedio para asistir al acto de lanzamiento de Schiaretti como candidato.
“Quedaron casi 30 puntos sin tratamiento y se fueron al acto. Fue una vergüenza”, disparó el jefe de bloque radical, en un mensaje que buscó mostrar cómo las prioridades políticas del peronismo terminan condicionando la agenda institucional.
En paralelo, cuestionó la reforma del reglamento legislativo aprobada a comienzos de año, a la que la oposición bautizó como “reforma mordaza”. Según explicó, los cambios impiden que los bloques opositores puedan aprobar proyectos y, en muchos casos, las iniciativas terminan “cajoneadas” en las comisiones. “Es un mecanismo que limita el debate y la producción legislativa”, denunció.
El desafío radical: de la interna al territorio
Las declaraciones de Gvozdenovich dejan a la vista una doble preocupación: por un lado, la necesidad de encarar con urgencia una campaña organizada, con referencias claras y una narrativa unificada; y por otro, el deterioro institucional que denuncia dentro de la Legislatura.
En ambos planos, la UCR enfrenta un mismo dilema: recuperar protagonismo en un tablero político dominado por el peronismo provincial y el avance libertario.
“Si no se aclaran los roles y los ejes de campaña, la UCR corre el riesgo de hacer una elección apenas decorosa”, alertó Gvozdenovich. La advertencia funciona también como mensaje interno: en la cuenta regresiva hacia octubre, los radicales deberán decidir si siguen enredados en disputas intestinas o si logran presentar un frente ordenado que pueda disputar espacio real de poder.
