El diputado nacional Rodrigo de Loredo rompió el silencio tras confirmar su decisión de no integrar las listas de La Libertad Avanza en Córdoba. El referente radical aseguró que su renuncia a competir en las legislativas no representa un retiro, sino un paso estratégico para enfocarse en su verdadero objetivo: gobernar la provincia en 2027.

“Estoy muy conforme con la decisión que tomé. No es la primera vez que dejo un cargo público: ya renuncié a una banca de concejal, a una banca provincial y a la presidencia de Arsat. Lo hice porque quiero enfocarme en gobernar Córdoba. Esta decisión me descongestiona y me permite prepararme mejor”, afirmó.
Distancia con Milei y rechazo al “planteo de sumisión”
De Loredo admitió que existió un principio de acuerdo con los libertarios, pero lo descartó rápidamente. Reconoció coincidencias con el rumbo económico del gobierno nacional —equilibrio fiscal, baja inflacionaria y estabilidad monetaria— aunque marcó diferencias profundas con los métodos y el discurso del oficialismo.
“Tengo diferencias con los estilos, con cierta prédica violenta, con el apego débil a lo institucional y con un discurso cultural extremadamente conservador. Esa es mi identidad y no pienso renunciar a ella”, sostuvo.
Según explicó, el problema no fue el lugar en la lista, sino la condición que le plantearon: “un alineamiento automático y acrítico”. “Casi pedían que votara distinto a lo que ya venía votando. Ellos están en su derecho, pero yo también en el mío de decir que no. Y me la banco”, sentenció.
Críticas al peronismo y a la fractura radical
El diputado fue duro con el rol del peronismo en Córdoba, al que acusó de operar para impedir un frente opositor competitivo. Señaló directamente a Ramón Mestre como funcional al oficialismo: “Mestre ha funcionado como una herramienta al servicio del peronismo. No voy a votarlo. Tengo diferencias personales, de gestión y éticas con él”.
También denunció la intervención judicial en la interna radical: “Nunca en la historia de Córdoba un juez se metió al punto de desconocer congresos partidarios. Fue un trabajo de pinzas del peronismo para fracturar a la oposición”.
Aun así, reconoció el peso de Juan Schiaretti, a quien calificó como “una figura de mucho prestigio en Córdoba”. No obstante, advirtió sobre fisuras en el peronismo, con Martín Llaryora y Natalia de la Sota disputando un mismo espacio.
“A Schiaretti le ganaba por 10 puntos”
En uno de los pasajes más picantes de la entrevista, De Loredo aseguró que, de haberse conformado un frente opositor amplio, él hubiera derrotado al exgobernador Schiaretti por un margen de 10 puntos, citando encuestas que, según dijo, avalaban esa hipótesis.
“Era muy saludable hacer un frente de partidos con identidades complementarias. Si se hubiera dado, le ganaba a Schiaretti por 10 puntos. No tengo dudas”, lanzó.
Relación con Luis Juez: “como un matrimonio largo”
Sobre su vínculo con Luis Juez, el diputado combinó afecto personal y diferencias estratégicas: “Con Luis nos tenemos paciencia, como los matrimonios largos. Lo aprecio mucho, pero si no entiende que las candidaturas deben definirse por competitividad, no va a contar con nosotros. No vamos a retroceder ni un centímetro en la decisión de gobernar Córdoba”.
De Loredo recordó que en la última elección provincial estaba convencido de poder ganarle a Llaryora: “Teníamos idénticas encuestas pero mejor proyección porque representamos algo nuevo, con 170 intendentes y mucho potencial territorial. La próxima, vamos a estar preparados”.
Balance en el Congreso y diagnóstico de la UCR
El exjefe del bloque radical en Diputados también hizo un balance de su paso por el Congreso. Reconoció que mantener la cohesión fue una tarea casi imposible: “Arrancamos con 34 diputados y terminamos con 14. Algunos se fueron a ser ultra opositores, otros ultra oficialistas. Yo traté de sostener una posición equilibrada, siempre en el mismo lugar. Incluso el PRO me trató muy mal en la Cámara”.
En su lectura, la política nacional atraviesa un proceso de fragmentación que golpea particularmente al radicalismo, debilitando su rol como fuerza de equilibrio.
El futuro: Córdoba como prioridad
De Loredo fue claro respecto a su plan inmediato: a partir de diciembre volverá a la actividad privada, pero su objetivo político será coordinar a la oposición cordobesa con la mirada puesta en la gobernación.
“Tenemos 170 intendentes, dirigentes probos y con experiencia en gestión. Si me das una lapicera, armo un gabinete en 15 minutos. Esa es la fortaleza de nuestro espacio”, aseguró.
Finalmente, sintetizó su estrategia de largo plazo: “No pretendo ser gobernador porque me ponga alguien, sino porque hagamos un trabajo consolidado de ideas, propuestas y territorio”.
