Tras varios días de incertidumbre, preocupación ciudadana y denuncias reiteradas por un fuerte olor en el aire, la Municipalidad de Córdoba identificó el foco del problema: un basural ardiendo bajo la superficie, ubicado en un predio privado en la zona norte de la capital provincial.

Durante jornadas marcadas por la inquietud y el malestar de miles de vecinos cordobeses, finalmente se confirmó la causa del desagradable olor que invadía distintos sectores de la ciudad. La Municipalidad informó oficialmente que el foco del hedor provenía de un basural no autorizado que se encuentra junto al Canal Maestro Norte, entre la Autovía Córdoba–Juárez Celman y la avenida La Voz del Interior, en cercanías del Aeropuerto Internacional Ambrosio Taravella.
Basural en combustión lenta
Según detallaron fuentes oficiales, en el lugar se detectó un “volumen considerable de residuos en combustión lenta bajo la superficie”, lo que generaba una constante emisión de humo y gases. Esto explicaría por qué el olor —descripto por muchos vecinos como similar al de “coliflor hervido en mal estado”— se mantuvo durante varios días, afectando especialmente a los barrios de la zona norte, aunque también se registraron reportes en otras partes de la ciudad.
“Se pudo detectar un basural que estaba prendido y emanando humo”, explicó Eduardo Sarría, director de Evaluación de Impacto Ambiental de la Municipalidad. El funcionario precisó que el hallazgo se produjo tras un relevamiento en una zona caracterizada por una importante presencia industrial y fabril.
Accionar institucional y análisis en curso
Tras detectar el foco, inspectores municipales notificaron al Ministerio de Ambiente de la Provincia, al Observatorio Hidro-meteorológico y al Centro de Investigación y Transferencia de Ingeniería Química Ambiental (CIQA) de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Estas instituciones ya tomaron muestras del lugar para analizarlas en laboratorio y determinar con exactitud la composición de los residuos, la naturaleza de la combustión y si existe algún riesgo sanitario asociado a la exposición prolongada.
A pesar del malestar generado por el hedor, desde el Observatorio Ambiental municipal señalaron que las estaciones de monitoreo de calidad del aire no registraron niveles que representen un riesgo inmediato para la salud. “Nuestros sensores de aire no arrojan ningún resultado que sea alarmante para la salud de la población”, aseguró Sarría.
Basurales: una problemática estructural
El caso reaviva el debate sobre la proliferación de basurales irregulares en la periferia de la ciudad. Desde la Municipalidad aseguran que se ha avanzado en el relevamiento y cierre de estos focos ilegales en los últimos años. “Están todos los basurales relevados y se han reducido en gran cantidad”, manifestó Sarría. Sin embargo, advirtió que en esta ocasión se habrían arrojado nuevos residuos al predio, los cuales —al prenderse fuego— generaron una combinación química atípica que provocó el fuerte olor.
Los resultados del análisis de las muestras, claves para determinar si hubo presencia de sustancias peligrosas, se esperan para este jueves por la tarde. Mientras tanto, se mantiene un monitoreo activo en la zona y se evalúan posibles medidas para remediar el área afectada y evitar la repetición de episodios similares.
Reacciones vecinales
Vecinos de barrios como Villa Retiro, Los Boulevares, Marqués de Sobremonte y parte de Alta Córdoba expresaron su malestar por redes sociales y ante los medios. “Era insoportable, sentías el olor adentro de tu casa”, denunció una vecina de zona norte. Desde organizaciones ambientales locales también exigieron mayor control sobre los predios privados y la aplicación efectiva de las normativas ambientales vigentes.
El hallazgo del basural encendido arroja luz sobre un episodio que mantuvo en vilo a gran parte de la población capitalina. A pesar de la ausencia —hasta ahora— de indicadores de riesgo en la calidad del aire, el caso pone de relieve la necesidad de políticas más activas de control y fiscalización ambiental. El olor, esta vez, fue solo un síntoma; la verdadera enfermedad sigue siendo la persistencia de basurales clandestinos en una ciudad que aún convive con prácticas del pasado.
