Cientos de trabajadores del volante colapsaron la Costanera y el Puente Alvear en rechazo a un proyecto que podría regular plataformas como Uber y Cabify. La Comisión de Servicios Públicos definirá hoy la ordenanza.

Desde las primeras horas de este martes, la ciudad de Córdoba se vio sacudida por una protesta de gran magnitud protagonizada por taxistas y remiseros, que se congregaron frente al Concejo Deliberante en rechazo a un proyecto que plantea la regulación de las aplicaciones de viajes como Uber, Cabify e InDrive. La movilización comenzó pasadas las 8 de la mañana y generó un colapso total del tránsito en la avenida Costanera y el Puente Alvear, con un fuerte impacto en la circulación vehicular en el centro de la capital provincial.
El motivo de la manifestación es la inminente definición, en el seno de la Comisión de Servicios Públicos del Concejo, de un proyecto de ordenanza que sería elevado al recinto el próximo martes. Se trata de una instancia clave en el debate sobre la legalización y el control de las plataformas digitales de transporte que operan —hasta el momento— de forma irregular en la ciudad.
Con bengalas encendidas, humo amarillo y verde, cánticos y pancartas, los trabajadores del sector tradicional expresaron su malestar por lo que consideran una amenaza directa a su fuente de trabajo. La protesta incluyó el uso de pirotecnia, acción que está expresamente prohibida por las normativas municipales, lo que generó tensión con las autoridades locales y preocupación entre los vecinos.
El reclamo del sector: “Vamos a defender la actividad hasta las últimas consecuencias”
La principal consigna de los manifestantes fue clara: impedir la regulación de las aplicaciones de transporte. Para los choferes de taxis y remises, se trata de una “competencia desleal” que pone en jaque sus ingresos y precariza las condiciones laborales del rubro.
“Queremos decirle al señor intendente y a los concejales que no estamos dispuestos a perder nuestra fuente de trabajo. Vamos a defender la actividad hasta las últimas consecuencias”, lanzó Miguel Arias, secretario general del Sindicato de Peones de Taxis (SIPETACO), ante una multitud enardecida.
Arias, uno de los referentes históricos del gremio, expresó también su descontento con el proceso de discusión que se lleva adelante en el Concejo: “Nos cansamos de presentar propuestas. No nos escuchan. No vamos a permitir que legalicen lo que hoy está funcionando en la ilegalidad y sin ningún control”, enfatizó.
Contexto político y legislativo
La reunión de la Comisión de Servicios Públicos que motivó la protesta es clave: se espera que de allí surja un dictamen para un nuevo marco normativo que regule las apps de transporte en Córdoba. El debate divide aguas en el arco político local, con concejales que impulsan una regulación moderna en sintonía con lo que ya ocurre en otras capitales del país, y otros que proponen una línea más conservadora en defensa del servicio tradicional.
El Ejecutivo municipal, encabezado por el intendente Daniel Passerini, aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el contenido final del proyecto, aunque trascendió que buscaría una solución “de equilibrio” entre los distintos sectores.
Caos en la ciudad y un conflicto que promete escalar
La masiva presencia de vehículos detenidos, sumada a las medidas de fuerza y el corte total de vías clave para la circulación, provocó un caos vehicular que se extendió durante toda la mañana. Usuarios del transporte público, automovilistas particulares y trabajadores se vieron atrapados en largas demoras, en un escenario que dejó en evidencia la falta de canales institucionales eficaces para abordar un conflicto que lleva años sin resolución definitiva.
Las plataformas como Uber y Cabify, que operan en Córdoba desde hace más de cinco años, lo hacen sin una regulación local clara, amparadas en fallos judiciales que las habilitan a brindar servicios, pero sin estar integradas formalmente al sistema de transporte público ni sujetas a las mismas exigencias fiscales, de seguridad y de licencias que los taxis y remises.
Por eso, el reclamo de los trabajadores tradicionales no es nuevo. Lo que sí cambió es el contexto: la avanzada tecnológica en el transporte llegó para quedarse, y el desafío de las autoridades es regular sin destruir lo que ya existe.
Una pulseada que aún no encuentra salida
El conflicto entre taxistas/remiseros y las apps de transporte es parte de una disputa más amplia: la tensión entre la regulación estatal tradicional y los nuevos modelos de negocio que avanzan en la economía digital. En Córdoba, como en muchas ciudades del país, la falta de decisión política prolonga un limbo legal que deja a todos —trabajadores, usuarios y autoridades— en una situación de incertidumbre.
Mientras tanto, el malestar crece y las calles se convierten en el escenario de una disputa que parece lejos de resolverse. La sesión del martes próximo en el Concejo será decisiva, pero difícilmente la última palabra.
