A días del cierre del plazo para inscribir alianzas electorales, el tablero político cordobés arde. Las fracturas internas, los reposicionamientos tácticos y las negociaciones de último momento muestran un escenario marcado por la incertidumbre. La ingeniería electoral para las legislativas del 26 de octubre se define esta semana, y los principales espacios ya mueven fichas clave.

El próximo jueves vence el plazo para inscribir alianzas ante la Justicia Electoral y, diez días después, deberán oficializarse las listas de candidatos. Este año, una novedad técnica suma tensión a las definiciones: la boleta será única y solo llevará la foto de quien encabece la lista. El sistema obliga a una precisión quirúrgica en la elección de nombres propios, lo que refuerza la interna en los partidos y potencia las tensiones entre posibles socios.
1. Libertarios: la incógnita Milei-Juez
La Libertad Avanza (LLA) aún no ha definido si se presentará sola o buscará un acuerdo electoral. Según fuentes libertarias, “no hay negociaciones abiertas” y la posibilidad de aliarse con el PRO o la UCR parece cada vez más lejana por el caos interno en esos espacios. De todos modos, si hubiera un entendimiento, el frente tendría que formalizarse ante la Justicia Federal antes del jueves.
Una pieza clave es Luis Juez. El senador y jefe del Frente Cívico no reeditaría su histórica alianza con el radicalismo y aguarda una reunión con Karina Milei para definir si su partido se sumará formalmente a un frente encabezado por LLA. Aunque asegura que “no pretende absolutamente nada” a cambio de su respaldo, su incorporación podría ser el dato político más disruptivo de la semana.
2. UCR: entre Mestre y De Loredo, sin conducción clara
La Unión Cívica Radical atraviesa una de sus internas más desordenadas en años. Con carta blanca para inscribir alianzas, el presidente del Comité Provincia, Marcos Ferrer, y el apoderado Juan Manuel Mocoroa tienen que sortear un choque de visiones.
Por un lado, Ramón Mestre impone como límite a los libertarios. Por otro, Rodrigo de Loredo —cercano al Gobierno nacional— aparece como una figura posible para encabezar una lista que incluso los aliados libertarios ven como “aplastante” en Córdoba.
Sin conducción clara, y con el radicalismo dividido, los tiempos corren. Desde el entorno de Gabriel Bornoroni, presidente de LLA en Córdoba, aseguran que la posibilidad de un acuerdo con la UCR se aleja. Si fracasa esa vía, podría resucitar un «Juntos por el Cambio» disminuido, aunque tampoco hay garantías. El PRO local está sumido en un conflicto legal tras ser intervenido por Mauricio Macri, quien designó al bonaerense Martín Yeza como jefe legal, desplazando a Oscar Agost Carreño, que ya apeló ante la Cámara Nacional Electoral.
Mientras tanto, el PRO intervenido mantiene conversaciones con Encuentro Vecinal y otras fuerzas conservadoras como Primero la Gente. Todo, sin embargo, depende de la decisión final de Macri, quien días atrás se reunió con Juan Schiaretti.
3. Schiaretti-Llaryora: nuevo sello y estrategia federal
En el oficialismo provincial, la alianza entre Schiaretti y Martín Llaryora buscará un rebranding. El sello “Hacemos Unidos” podría quedar en el pasado tras el armado de un esquema común entre gobernadores como Maximiliano Pullaro (Santa Fe) e Ignacio Torres (Chubut).
El Gobierno de Córdoba apuesta a colocar tres diputados y a vencer a los libertarios. Para eso, redobla su mensaje “federal” y carga contra el “centralismo porteño” de Javier Milei. Desde El Panal aseguran: “Quien no defienda al país federal y productivo será parte del proyecto centralista de Milei”.
Esta lógica de polarización anticipa una campaña de tono elevado, donde “el modelo cordobés” se presentará como alternativa nacional al esquema libertario.
4. De la Sota rompe y arma un frente anti-Milei (sin ser K)
El movimiento más ruidoso lo protagoniza Natalia de la Sota. La diputada nacional se apresta a formalizar su ruptura con Schiaretti y Llaryora, y presentará un nuevo frente electoral cordobés para disputarle el voto peronista al oficialismo local.
Con el massismo a su lado —aunque no con el sello oficial del Frente Renovador, que no tiene personería en Córdoba—, De la Sota prepara una campaña que buscará cautivar a los votantes del peronismo histórico. La estrategia incluye captar “heridos” en localidades gobernadas por radicales, donde muchos dirigentes se sienten huérfanos del actual oficialismo.
Desde su entorno afirman que “la gran novedad” será la existencia de “un frente anti-Milei que no es kirchnerista”, en un intento por ocupar un espacio vacante en el electorado de centro.
Impacto en la Legislatura
El posible quiebre con el schiarettismo podría tener consecuencias en la Unicameral. Bernardo Knipscheer, actual legislador de Hacemos Unidos, es pareja de Natalia de la Sota. No está claro si su banca acompañará la ruptura o permanecerá en el esquema oficialista.
5. Otros interrogantes: sellos conservadores y la izquierda
Todavía resta saber qué hará el PRO intervenido, cuántos partidos “blue” de centro derecha se anotarán para disputar el voto libertario y qué rol jugarán sellos como la Ucedé y el Partido Demócrata. Rodolfo Eiben, titular de este último, resume el clima de tensión: “Todo es posible hasta el jueves”.
Por el lado de la izquierda, tampoco hay señales claras. La atomización de fuerzas como el FIT y sus tensiones internas hacen que su proyección para octubre sea, por ahora, un signo de pregunta más en este complejo tablero.
Una semana decisiva
A sólo días del cierre de alianzas, Córdoba se convierte en epicentro de una batalla política que promete redefinir espacios, alianzas y liderazgos. Los libertarios, el radicalismo, el oficialismo cordobés y el neo-delasotismo juegan su carta más importante esta semana.
La boleta única, la crisis de representación en algunos sectores y el avance de los discursos extremos configuran un panorama volátil, en el que cada decisión —o indecisión— tendrá impacto nacional.
