El legislador Fernando Luna exige mantenimiento urgente en una ruta clave del norte cordobés. Señala la contradicción entre los pedidos del gobernador Llaryora al gobierno nacional y la falta de acción en el territorio provincial.

Mientras el debate nacional gira en torno al financiamiento y la reparación de las rutas nacionales, en Córdoba emergen voces que reclaman atención sobre una realidad más cercana y urgente: el estado de abandono de las rutas provinciales. El legislador radical Fernando Luna presentó un proyecto para exigir al gobierno de Martín Llaryora que intervenga de manera inmediata en la Ruta Provincial A-193, un tramo vital que conecta la Ruta Nacional 38 con el Dique Las Pichanas, en el norte del territorio provincial.
“La situación es crítica. Hay vecinos que transitan esta ruta todos los días para ir a trabajar, para llevar a sus hijos a la escuela o para realizar actividades esenciales. Y lo hacen arriesgando su vida”, afirmó Luna, quien viene acompañando el reclamo de comunidades rurales y productivas de la región. Según el legislador, el deterioro de la vía no sólo compromete la seguridad vial, sino que también refleja una “desidia estructural” por parte del Ejecutivo provincial.
Una ruta estratégica, completamente descuidada
La Ruta Provincial A-193, que atraviesa zonas agrícolas y conecta con uno de los diques más importantes del norte cordobés, se encuentra en un estado alarmante: baches profundos, banquinas sin mantenimiento y ausencia total de señalización. “No hay excusas para que una vía tan estratégica esté abandonada”, señalan vecinos del lugar.
El legislador Luna remarcó que este tipo de abandono no es un caso aislado. “Hay muchas rutas provinciales en condiciones similares. Pero en este momento, en vez de hacerse cargo de sus obligaciones en Córdoba, el gobernador Llaryora está concentrado en reclamar fondos en Buenos Aires”, disparó.
El doble discurso del reclamo federal
Desde el bloque de la UCR acusan al mandatario provincial de sostener un doble discurso. “Mientras en la Nación pide más recursos y acusa al gobierno de Javier Milei de desfinanciar la obra pública, en Córdoba no garantiza ni el mantenimiento básico de sus propias rutas”, expresó Luna. “Esto no estaría mal si al menos cumplieran en la provincia con lo que exigen afuera, pero la realidad demuestra lo contrario: los caminos cordobeses están en estado de abandono”, agregó.
El reclamo cobra relevancia en un contexto donde la seguridad vial se ha vuelto una problemática de primer orden en muchas regiones del país. Según datos oficiales, los siniestros en rutas deterioradas representan un porcentaje significativo de los accidentes viales en zonas rurales.
La política vial provincial, bajo la lupa
La presentación del proyecto reabre el debate sobre el rol del Estado provincial en la infraestructura vial. Si bien el gobierno de Llaryora ha hecho anuncios sobre obras y repavimentaciones en zonas urbanas o de alto impacto turístico, los caminos rurales y las rutas provinciales parecen quedar al margen de la planificación estratégica.
“No podemos hablar de desarrollo productivo ni de arraigo territorial si la gente no puede circular de manera segura”, advirtió Luna. Su propuesta solicita no sólo el mantenimiento de la A-193, sino también un informe detallado sobre el estado de todas las rutas provinciales secundarias que atraviesan departamentos del norte de Córdoba.
El silencio oficial
Hasta el momento, el Ejecutivo provincial no se ha pronunciado públicamente sobre el pedido. Sin embargo, desde la bancada radical anticipan que insistirán con este reclamo tanto en la Legislatura como en los medios, con la intención de visibilizar una problemática que, según afirman, “nadie quiere poner en agenda”.
El proyecto presentado por Fernando Luna expone una contradicción evidente en la política de infraestructura del gobierno provincial. Mientras se alzan voces desde Córdoba pidiendo respuestas a Nación, dentro de las fronteras provinciales hay caminos que esperan hace años ser atendidos. En el medio, están los vecinos, los productores, y cientos de ciudadanos que transitan a diario rutas olvidadas. Porque sí, también hay rutas provinciales. Y también merecen ser arregladas.
