En un Quorum Hotel colmado por más de 2.500 asistentes, Javier Milei cerró el “Derecha Fest” con un discurso vibrante, provocador y sin concesiones. A su estilo, el Presidente combinó mensajes políticos, referencias ideológicas y críticas internas, en una jornada que se consolidó como una auténtica expresión del universo libertario.

En la ciudad que le otorgó un histórico 74% de apoyo en la segunda vuelta presidencial, Milei desplegó su narrativa sin filtros. Desde el escenario, iluminado con luces cálidas y en medio de ovaciones constantes, anticipó un nuevo triunfo electoral: “Muchos se sorprenderán con los resultados de octubre”, afirmó, en tono desafiante. La frase, lejos de ser un comentario aislado, se integró a una serie de afirmaciones con tinte épico: “Con solo el 15% de diputados y el 10% de senadores hicimos 2.800 reformas. ¡Somos el mejor gobierno de la historia!”.
Una interna expuesta sin rodeos
El momento de mayor tensión llegó cuando Milei arremetió contra su vicepresidenta, Victoria Villarruel, a quien acusó directamente de “traición” por su apoyo a leyes claves en el Congreso. “La bruta traidora”, lanzó sin eufemismos, en lo que se interpretó como una ruptura frontal con su compañera de fórmula. La diputada Lilia Lemoine se sumó al cuestionamiento, al definir a Villarruel como “mamarracho”.
Las declaraciones abrieron una nueva etapa en la interna de La Libertad Avanza, que ya no se oculta: el partido que prometió dinamitar la vieja política ahora se enfrenta al desafío de contener sus propias tensiones internas mientras avanza en su consolidación.
Una jornada de militancia, mística y merchandising
La “Derecha Fest” fue mucho más que un evento político: fue una experiencia de comunidad para los seguidores del mileísmo. Desde temprano, el Quorum Hotel fue epicentro de una feria ideológica donde convivieron prédicas espirituales, discursos provocadores y venta de productos que van desde tazas con la frase “Lágrimas de zurdo” ($10.000), hasta chocolates temáticos ($15.000), stickers, gorras y remeras con imágenes de Milei y Donald Trump ($25.000).
El evento fue presentado como “el más antizurdo del mundo” y cumplió con esa consigna desde su apertura, con un bloque dedicado a lo espiritual. Roberto Hidalgo, Evelin Barroso y Gabriel Ballerini hablaron sobre “la batalla espiritual” como base de la contienda política. Barroso, única mujer oradora, afirmó que la Iglesia “tiene una identificación clara con los valores de La Libertad Avanza” y dejó abierta la posibilidad de una candidatura: “Estoy lista para lo que se me necesite”.
Entre los expositores, también destacaron el periodista español Javier Negre, el cineasta Diego Recalde y el escritor Nicolás Márquez, autor de una biografía sobre Milei. El influencer Daniel Parisini, alias “Gordo Dan”, fue recibido con entusiasmo y subrayó el carácter libertario de la provincia: “Córdoba es la mejor del país. Son profundamente liberales”.
Agustín Laje, referente de la nueva derecha, cerró el bloque previo al discurso presidencial con una exposición titulada Malvados, centrada en lo que llamó “la anatomía moral de la izquierda”. “Muchísima gente, súper feliz de que esto se esté dando en Córdoba”, expresó.
Un operativo de seguridad a la altura del evento
Desde horas tempranas, un fuerte despliegue de seguridad rodeó el hotel sede del encuentro. Efectivos de la Policía Federal, Policía de Córdoba y Gendarmería Nacional controlaron el ingreso y la circulación. Sin embargo, no todos los medios pudieron acceder: Perfil Córdoba, entre otros, no fue autorizado a cubrir el evento de manera oficial. “Desde arriba no quieren que ustedes estén”, fue la respuesta recibida en el control. A pesar de intentos por ingresar con entradas compradas, varios periodistas debieron recurrir a coberturas de forma encubierta.
Este incidente despertó una reflexión inevitable sobre la necesidad de garantizar el ejercicio profesional del periodismo, incluso en actos partidarios.
“La construcción del milagro”: mensaje al futuro
El discurso final de Milei, titulado La construcción del milagro, estuvo cargado de referencias bíblicas, desafíos ideológicos y definiciones políticas de alto impacto. “La batalla cultural ya no es una metáfora, es una herramienta política”, dijo, reforzando su estrategia de confrontación simbólica con los sectores que identifica como parte del “partido del Estado”.
Aunque no hubo anuncios concretos para Córdoba ni actividades institucionales más allá del evento, la presencia presidencial fue una declaración de fidelidad hacia un electorado clave. Karina Milei, “El Jefe”, como la llama su hermano, ofició de organizadora principal y estuvo presente durante toda la jornada, con su perfil silencioso y operativo.
La Derecha Fest en Córdoba dejó en claro que el mileísmo se consolida como un movimiento político con identidad propia, fiel a su estilo combativo, simbólico y disruptivo. Milei no solo reafirmó su liderazgo entre los libertarios, sino que también dejó un mensaje claro para la dirigencia tradicional y para su propio espacio: en esta revolución cultural, nadie tiene la permanencia asegurada.
La incógnita que se abre es cómo impactará este mensaje hacia octubre y si el «milagro» que el Presidente anticipa se traducirá en nuevos apoyos en las urnas. Córdoba, por lo pronto, sigue siendo su principal bastión.
