La Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba dio un paso estratégico de cara a las elecciones legislativas nacionales del próximo 26 de octubre. En un congreso provincial realizado de manera virtual, la conducción partidaria encabezada por Marcos Ferrer logró aprobar, por amplia mayoría, la posibilidad de constituir un frente electoral junto a otras fuerzas políticas. Con este aval, Rodrigo de Loredo —actual jefe del bloque radical en la Cámara de Diputados— quedó formalmente habilitado para negociar una alianza con miras a renovar su banca y proyectar su candidatura provincial para 2027.

El encuentro, que reunió a congresales de toda la provincia vía Zoom y se extendió hasta la medianoche, culminó con 75 votos a favor y 31 en contra. Más allá del número, la resolución marca un giro importante en la estrategia del radicalismo cordobés: por enésima vez, se descarta competir con la histórica lista 3, para hacerlo bajo la figura de un frente electoral.
El debate por la alianza: entre pragmatismo y principios
El punto neurálgico de la discusión fue el texto del artículo central de la convocatoria, que habilita al Comité Central a “llevar adelante todas las acciones políticas y legales necesarias en orden a conformar una alianza electoral, con todos los partidos políticos que compartan coincidencias programáticas y los principios republicanos de nuestro partido”.
Si bien el documento no menciona expresamente a ninguna fuerza política, tanto Ferrer como De Loredo han dejado claro su interés en sumar a La Libertad Avanza (LLA) como principal socio. Esta intención generó un fuerte contrapunto con el ala más tradicional del partido, nucleada en Más Radicalismo (mestrismo, Becerra, Montoya), donde también militan dirigentes como Dante Rossi y Juan Jure, férreos opositores a cualquier acercamiento con el espacio de Javier Milei.
La resolución del Congreso se dio horas antes de la visita del presidente Milei a Córdoba, quien participará este martes en un acto libertario junto a dirigentes que podrían integrar una futura lista conjunta. La cercanía de ese evento no pasó desapercibida para los congresales, que interpretan esta movida como parte de una estrategia sincronizada entre De Loredo y el oficialismo libertario.
De Loredo, el candidato inevitable
Rodrigo de Loredo aparece como el principal beneficiario del aval congresal. No sólo tiene vía libre para negociar, sino que también cuenta con el respaldo de Ferrer para encabezar cualquier armado frentista. Ambos dirigentes coinciden en que, en cualquier acuerdo, el radicalismo debe tener el primer lugar en la boleta, lo que implicaría que De Loredo encabece la lista de diputados nacionales.
El legislador, que aspira a ser candidato a gobernador en 2027, necesita consolidar su presencia nacional con una nueva gestión en el Congreso. Renovar su banca este año sería el trampolín ideal para proyectar su figura y disputar liderazgo dentro del cambiante escenario cordobés.
Internas congeladas y calendario apretado
Mientras tanto, la Junta Electoral del partido había fijado para el 3 de agosto las internas para definir candidatos, aunque ahora se baraja postergar una semana la fecha con el objetivo de ganar tiempo y evitar una fractura. La idea es articular un mínimo consenso que permita desactivar la confrontación interna en favor de una salida negociada.
El calendario apremia: el 7 de agosto vence el plazo para formalizar alianzas, y el 17 es la fecha límite para la presentación de candidaturas. En ese marco, se buscará no sólo consolidar una estrategia competitiva, sino también preservar la cohesión interna en un partido históricamente atravesado por tensiones y divisiones.
La UCR cordobesa pone en juego tres bancas en esta elección: la de De Loredo, la de Soledad Carrizo y la de Gabriela Brouwer de Koning. A pesar de las diferencias, todos los sectores reconocen que el partido necesita conservar representación parlamentaria para no quedar al margen de la reconfiguración del poder en Córdoba y en el Congreso nacional.
Una nueva etapa
Alejandra Ferrero celebró el resultado del congreso en redes sociales. “Con los 2/3 de los votos, se aprobó la política de alianzas que proyecta una UCR moderna, abierta y responsable. También con los 2/3, se resolvió no avanzar con internas en esta etapa, priorizando la unidad y la construcción de consensos”.
En definitiva, la decisión del Congreso marca un punto de inflexión para el radicalismo cordobés. En lugar de atrincherarse en posiciones doctrinarias, la conducción apuesta por una política de apertura y pragmatismo, con el objetivo de recuperar centralidad y protagonismo en un escenario político cada vez más polarizado.
El desafío ahora será traducir esta apertura en una propuesta competitiva que no diluya la identidad del partido, sino que la proyecte en un nuevo tiempo político. La UCR de Córdoba quiere volver a ser protagonista, y con De Loredo al frente, ya comenzó a jugar su partida.
