Schiaretti dejó la presidencia del PJ cordobés y propuso a Llaryora como sucesor

El exgobernador Juan Schiaretti presentó su renuncia a la conducción del Partido Justicialista de Córdoba y sugirió que su sucesor sea el actual mandatario provincial, Martín Llaryora. El movimiento refuerza la centralidad política del gobernador y despierta lecturas sobre el rumbo del oficialismo cordobés.

En una decisión que no sorprendió del todo pero que marca un momento clave en la interna peronista de Córdoba, Juan Schiaretti renunció este miércoles 3 de julio a la presidencia del Partido Justicialista provincial. Lo hizo con una carta dirigida a las autoridades partidarias y a través de un posteo en redes sociales donde señaló que su dimisión se enmarca en una tradición del peronismo cordobés: “Quien tiene la responsabilidad de gobernar la provincia, debe también conducir los destinos del partido”.

El gesto, que parece reforzar una línea de continuidad institucional, también puede leerse como una jugada política calculada. Schiaretti no sólo se aparta formalmente del cargo partidario, sino que lo hace con una propuesta concreta: que Martín Llaryora, actual gobernador, sea quien tome la posta al frente del PJ Córdoba.

“Ese mandato popular lo ejerce hoy el compañero Martín Llaryora, elegido por el voto de los cordobeses. Por eso, propongo que sea él quien asuma la presidencia del PJ Córdoba”, escribió el exmandatario en la red social X.

Un movimiento ordenado, pero con implicancias

En la carta que acompañó su anuncio, Schiaretti elogió la figura del gobernador y destacó su “capacidad de gestión, su compromiso con el federalismo y su vocación transformadora” como cualidades suficientes para liderar el peronismo cordobés en esta nueva etapa. Al mismo tiempo, reivindicó la idea de que el partido debe estar alineado con el gobierno provincial, reforzando así la verticalidad que históricamente ha caracterizado al PJ en la provincia.

La renuncia de Schiaretti puede interpretarse como parte de un reordenamiento interno que busca consolidar el poder de Llaryora no sólo en el Ejecutivo, sino también en el espacio partidario. A menos de un año de asumir como gobernador, el exintendente de Córdoba capital viene mostrando señales de autonomía política, aunque sin romper con el legado del schiarettismo. Este gesto, en ese sentido, le allana el camino para proyectarse como líder natural del peronismo cordobés.

¿Schiaretti se retira?

Aunque se presenta como un paso lógico y protocolar, la renuncia también alimenta versiones sobre un eventual repliegue político de Schiaretti, tras una intensa carrera que incluyó tres mandatos como gobernador y una reciente candidatura presidencial. Sin embargo, en política, las despedidas nunca son definitivas.

Por ahora, el exmandatario sigue siendo una figura de peso en la escena nacional, y su influencia dentro del PJ cordobés no desaparecerá de un día para el otro, aun cuando formalmente deje la presidencia partidaria. La construcción de Hacemos por Córdoba, su alianza con Llaryora y su posicionamiento como referente del “peronismo no kirchnerista” siguen siendo piezas clave en el tablero político.

Llaryora, ¿nuevo conductor del PJ?

La propuesta de Schiaretti aún debe formalizarse dentro de los órganos del PJ, pero todo indica que la transición será ordenada y sin sobresaltos. Llaryora ya cuenta con el poder político que le da la gobernación y el respaldo de las principales figuras del oficialismo.

Con este nuevo rol, el gobernador podría terminar de consolidar su liderazgo partidario y encarar una nueva etapa para el peronismo provincial, en un contexto nacional adverso para el justicialismo, marcado por la fragmentación y la falta de conducción clara.



La renuncia de Schiaretti y la posible asunción de Llaryora al frente del PJ Córdoba marcan un punto de inflexión en la política provincial. Más allá de la formalidad, el movimiento tiene un claro objetivo: unificar el poder institucional y partidario en la figura del actual gobernador. El desafío que viene será doble: mantener la cohesión interna y reposicionar al peronismo cordobés en un escenario político nacional en plena transformación.

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