Córdoba vuelve a los mercados internacionales y coloca U$S 725 millones en bonos al 2032

En una jugada financiera audaz y con fuerte respaldo del mercado, la Provincia de Córdoba concretó este jueves la colocación de un bono por U$S 725 millones a 7 años de plazo, con una tasa anual del 9,75%, bajo jurisdicción de la Ley del Estado de Nueva York. Esta operación, que marca el retorno del sector público argentino al financiamiento externo tras más de seis años, busca cumplir una doble meta: reperfilar deuda y sostener un ambicioso plan de obras públicas.

Una emisión que superó las expectativas

El gobierno de Martín Llaryora había salido al mercado con la intención de obtener U$S 500 millones, pero la fuerte demanda —que superó los U$S 1.000 millones en ofertas— permitió ampliar la colocación hasta los U$S 725 millones, con una participación destacada de inversores locales, que explicaron más del 40% del total.

Según explicaron desde el Centro Cívico, esta “importante sobreoferta” refleja “la fortaleza fiscal de la provincia” y la confianza de los mercados en la administración cordobesa, pese al clima internacional adverso, marcado por conflictos geopolíticos en Medio Oriente, incertidumbre política global y una creciente competencia entre emisores latinoamericanos por captar financiamiento.

Vencimiento en 2032 y tasa del 9,75%

El bono colocado tendrá vencimiento en el año 2032 y su amortización se realizará en tres cuotas anuales durante los últimos tres años del plazo: en 2030, 2031 y 2032. El interés del 9,75% anual se pagará en dos cuotas semestrales, como es habitual en este tipo de emisiones.

Si bien la tasa es elevada en términos internacionales, en el Gobierno razonan que el verdadero rendimiento final de la operación dependerá de la eficacia del canje y recompra de deuda anterior.

Recompra de deuda 2027: el paso siguiente

Con parte de los fondos captados, el Ejecutivo cordobés apunta a recomprar unos U$S 300 millones de los bonos que vencen en 2027, mediante una operación de “tender offer selectiva” (oferta pública de recompra), prevista para el viernes 27 de junio. La intención es adquirirlos a un precio promedio de U$S 955 por cada U$S 1.000 nominales, lo cual permitiría reducir el peso de los compromisos a corto plazo y equilibrar el impacto de la tasa del nuevo título.

“El objetivo es que el costo financiero global quede por debajo del 9,75% nominal que paga el nuevo bono”, explicaron fuentes del Panal, quienes consideran que esta maniobra permitiría alinear el perfil de deuda con una estrategia de sostenibilidad fiscal, sin frenar el ritmo de la obra pública.

Calificación crediticia y contexto

Los nuevos bonos fueron calificados por dos de las principales agencias del mercado: Moody’s, que asignó la nota Caa2, y Fitch Ratings, que los calificó como CCC+. Ambas calificaciones indican un alto nivel de riesgo, aunque no resultan sorprendentes en el contexto general del endeudamiento soberano argentino.

La colocación representa una apuesta arriesgada pero calculada por parte del gobernador Llaryora, que se enfrenta a un complejo desafío: sostener el crecimiento económico provincial y avanzar con proyectos estratégicos de infraestructura, en un momento donde las provincias deben buscar financiamiento por fuera del auxilio nacional, que se ha vuelto escaso en tiempos de ajuste fiscal.

Un hito financiero en la era Milei

Con esta colocación, Córdoba se convierte en la primera entidad pública argentina en acceder a financiamiento externo desde diciembre de 2017, cuando el mercado internacional se cerró tras la crisis financiera que derivó en la reestructuración nacional de deuda bajo la presidencia de Alberto Fernández.

El gobierno cordobés celebra este paso como una señal de autonomía, confianza y capacidad de gestión, en un país donde el crédito externo parece reservado únicamente para grandes corporaciones privadas. Sin embargo, no todos celebran: algunos sectores opositores ya cuestionan el costo financiero de la operación, y alertan sobre la sostenibilidad a largo plazo de esta nueva etapa de endeudamiento.


Córdoba se mete de lleno en la nueva era del financiamiento internacional, en busca de músculo financiero para sostener su infraestructura y calmar el horizonte de vencimientos. Llaryora juega fuerte, con un movimiento que lo posiciona como uno de los gobernadores con mayor iniciativa y proyección nacional. Resta ver si el tiempo y los mercados validan su estrategia.

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