El uso de la inteligencia artificial por parte del diputado Rodrigo de Loredo para crear un video falso del gobernador Martín Llaryora abrió una caja de Pandora política en Córdoba que no sólo enciende una nueva disputa con el oficialismo provincial, sino que también pone en jaque posibles alianzas opositoras de cara a octubre. El escándalo, que comenzó como una jugada mediática con tono irónico, amenaza ahora con alterar seriamente la arquitectura de Juntos por el Cambio en la provincia.

La maniobra de De Loredo —quien difundió en redes sociales una grabación manipulada en la que Llaryora aparenta decir declaraciones que nunca hizo— fue recibida con fuerte rechazo no sólo por el peronismo local, sino también por figuras clave del radicalismo y el PRO. La estrategia, inspirada en los métodos digitales que los libertarios emplearon recientemente contra Silvia Lospennato en Buenos Aires, desató un conflicto inesperado dentro de la propia oposición.
Malestar en el PRO y señal de alerta de Macri
El malestar en el macrismo no se hizo esperar. “Esas cosas a Mauricio no le gustan”, sentenció un referente del PRO cordobés, recordando con disgusto que apenas semanas atrás los trolls de La Libertad Avanza habían difundido un deepfake del expresidente Macri anunciando la supuesta baja de Lospennato en la interna porteña. La comparación fue directa y lapidaria: “Si De Loredo quiere jugar a ser el Gordo Dan, bárbaro; pero que se olvide del PRO”, lanzó con dureza otro operador amarillo.
El enojo tiene raíces más profundas. Desde hace semanas, sectores del radicalismo cordobés venían tanteando una posible coalición con el PRO para revitalizar Juntos por el Cambio. Incluso se barajaba la posibilidad de que Soher El Sukaría —concejal macrista cercana a Lospennato— ocupara el segundo lugar de una lista encabezada por De Loredo. Sin embargo, la difusión del video y su posterior defensa pública dejaron ese acuerdo virtualmente congelado.
Reacciones cruzadas: entre la condena y el silencio
El intento de De Loredo de controlar los daños fue inmediato. Este miércoles, el diputado radical recorrió radios y canales de televisión en Córdoba capital buscando explicar que el video tenía un tono humorístico y sarcástico. Pero la jugada ya había escalado. Llaryora, sin nombrarlo directamente, expresó su enojo desde una escuela en Río Cuarto, donde pidió que el video fuera eliminado y exigió disculpas públicas.
Incluso dentro del radicalismo las repercusiones fueron duras. El senador Luis Juez, ex aliado de De Loredo, fue categórico: calificó la maniobra como “una pelotudez” y “un desatino”. Otros referentes de la UCR optaron por el silencio, aunque en los pasillos del partido se prendieron las alarmas. La polarización que generó el episodio dejó al diputado en una posición cada vez más solitaria.
¿La sombra de Santiago Caputo?
Uno de los rumores que más inquieta tanto al PRO como al peronismo cordobés es la posible intervención del asesor libertario Santiago Caputo en la operación digital. En el entorno de Macri temen que la estética y precisión del video no hayan sido obra exclusiva del equipo deloredista, sino que escondan una colaboración con el consultor estrella de Javier Milei.
Fuentes cercanas al radicalismo confirmaron que algunos dentro del espacio celebraron la calidad del video, asegurando incluso que estaba “mejor editado” que el falso spot de Macri. “Una locura”, resumió un dirigente amarillo con línea directa en ambas veredas.
El riesgo de una implosión opositora
Con este episodio, De Loredo parece inclinarse hacia una estrategia más cercana a los métodos libertarios, incluso evaluando integrar alguna boleta alternativa en Córdoba sin necesidad de encabezarla. Esta jugada, si se concreta, podría dinamitar internamente al radicalismo cordobés y fragmentar a la oposición en un momento en que se busca precisamente lo contrario: unidad para enfrentar al peronismo.
En definitiva, el uso de la IA como herramienta de campaña está abriendo un nuevo frente en la política argentina. Más allá del efecto puntual, el caso De Loredo-Llaryora deja en evidencia los riesgos éticos, legales y políticos que estas nuevas tecnologías pueden generar en un clima electoral ya de por sí cargado de tensiones.
La polémica, lejos de disiparse, marca un punto de inflexión en la interna opositora de Córdoba. Y deja una advertencia clara: en tiempos de inteligencia artificial, las jugadas digitales pueden tener consecuencias muy reales.
