El diputado nacional Rodrigo De Loredo volvió a sacudir la agenda política cordobesa con una de sus habituales estrategias comunicacionales, esta vez utilizando inteligencia artificial para recrear, en tono irónico y humorístico, un falso video del gobernador Martín Llaryora. La publicación, que apareció en su cuenta de X (ex Twitter), generó una ola de comentarios y críticas, pero también dejó en claro el estilo directo y provocador que caracteriza al referente radical.

“Cordoversismo. Peronismo. Basado en hechos reales, escrito y dicho por la IA”, escribió De Loredo al compartir el video que simula una supuesta declaración del gobernador. La imagen digital recrea con notable realismo el rostro y la voz de Llaryora, quien en la grabación afirma cosas como:
“Acá muchachos no nos salvamos con gestión, eso es para los boludos. No se trata de encontrar soluciones a esto sino culpables. Tenemos que poner toda la culpa en el Gobierno nacional”,
o incluso,
“Tuvimos que meter el mayor aumento de la historia de Córdoba para tener fondos para las elecciones”.
Las frases, que evidentemente no fueron dichas por el mandatario, están construidas con una mezcla de ironía y crítica política, apuntando a cuestiones sensibles como los reclamos presupuestarios de las universidades, los aumentos de tarifas, el ajuste a los docentes y la presión tributaria provincial. Todo presentado como si se tratara de una parodia audiovisual, con una advertencia final: “Basado en hechos reales. Escrito y dicho por la inteligencia artificial”.
El uso de la IA como recurso satírico
Lejos de intentar engañar a la audiencia, De Loredo explicó que la intención del video fue claramente satírica y artística. “Honestamente pienso que nadie cree que fue Llaryora el que dijo eso”, sostuvo, minimizando las acusaciones de manipulación. “Es un recurso irónico y artístico (…) Lo más grave es que Llaryora no lo dijo, pero lo hizo. Y no fue anónimo: me hice cargo, lo puse en mis redes”, subrayó, defendiendo el contenido como una forma de exponer con humor lo que, según él, es el verdadero trasfondo de las políticas del gobernador.
En ese sentido, el diputado apuntó al oficialismo, señalando que la reacción fue desmedida: “Salieron en manada a defenderse”. A su criterio, lo que incomodó no fue el uso de la inteligencia artificial, sino el mensaje de fondo que encierra el video.
El respaldo opositor y las críticas del peronismo
El legislador Miguel Nicolás, fiel a su estilo filoso, expresó: Mientras el gobernador Martín Llaryora intenta posicionarse a nivel nacional con discursos grandilocuentes en Buenos Aires, la realidad que atraviesa Córdoba dista mucho de ese relato optimista. A nivel provincial, su gestión enfrenta severos cuestionamientos por el deterioro de los servicios públicos, el ajuste presupuestario en áreas sensibles y una política económica que se sostiene a base de endeudamiento en dólares, con viajes constantes al exterior en busca de nuevos créditos.
Este contraste entre el discurso y los hechos deja al descubierto una contradicción insoslayable. Lo que verdaderamente incomoda al oficialismo es que, incluso desde una parodia generada por inteligencia artificial, se logra exponer con crudeza lo que muchos cordobeses perciben: que el relato de campaña no se corresponde con la gestión concreta.
El problema no es la tecnología ni el humor político, sino la falta de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Y eso, por más recursos que se inviertan en comunicación, tarde o temprano sale a la luz.
Desde el oficialismo, en cambio, el contenido fue considerado “una operación de manipulación” y un ejemplo del “uso irresponsable” de las nuevas tecnologías para instalar mensajes que rozan la difamación. Algunos referentes incluso analizaron si el material no violaba normas éticas sobre el uso de imágenes y voces falsas de funcionarios públicos.
¿Una nueva frontera del debate político?
Este episodio reaviva la discusión sobre los usos y límites de la inteligencia artificial en la comunicación política. Si bien se trató de una pieza claramente paródica, el hecho de que la tecnología permita emular voces e imágenes con tal realismo vuelve difusa la línea entre la sátira y la desinformación.
No obstante, en este caso particular, el mensaje de De Loredo fue explícito desde el principio y no buscó hacerse pasar por un material real. Se enmarca dentro de una estrategia de comunicación disruptiva, que combina ironía, crítica política y nuevas tecnologías, en un terreno cada vez más explorado por dirigentes que buscan diferenciarse del lenguaje político tradicional.
Más allá de la polémica, la jugada le permitió al diputado radical volver al centro de la escena y marcar agenda con su estilo provocador, en un año donde la política cordobesa no da respiro y donde cada gesto, incluso los generados por una máquina, cuenta.
