“Cuando se calla una voz, se debilita la democracia”

Por Miguel Nicolás, Legislador Provincial – Bloque UCR

Ayer, en el recinto de la Legislatura de Córdoba, tomé la palabra para plantear una Cuestión de Privilegio contra la presidenta del cuerpo, Myrian Prunotto. No fue una decisión improvisada ni impulsiva. Fue el resultado de una acumulación de atropellos institucionales que no podían seguir siendo silenciados.

Durante la sesión, Prunotto demostró, una vez más, una conducción arbitraria del pleno, negándole el uso de la palabra a quienes representamos a la oposición y, al mismo tiempo, concediendo privilegios reiterados al bloque oficialista. Esta conducta no es menor: es un atentado contra el espíritu democrático que debe regir cada sesión y, por extensión, la vida política de nuestra provincia.

No se trata de un incidente aislado. Lo que ocurrió ayer fue la confirmación de un modo de gobernar autoritario, en el que la voz del otro molesta y la diferencia política se silencia. Lamentablemente, esta manera de conducir la Legislatura, encabezada por Prunotto, niega el mandato popular que cada legislador lleva consigo. No nos eligieron para callar, nos eligieron para representar, debatir y construir.

Denuncié esa actitud por lo que es: un golpe a la institucionalidad parlamentaria, un desprecio por el pluralismo y una regresión a prácticas que creíamos superadas. Cuando se impide la libre expresión de los legisladores opositores, se socava la democracia misma. Y cuando se hace con la complicidad, activa o pasiva, de quienes deberían velar por el respeto al reglamento —como el presidente del bloque oficialista, Miguel Siciliano— el daño se profundiza.

El presidente de nuestro bloque, Matías Gvozdenovich, ha sido víctima recurrente de estas interrupciones. Pero no es el único. Numerosos legisladores de otras bancadas también han visto limitada su posibilidad de participar con libertad en los debates. ¿Qué queda entonces del diálogo democrático si se mutila la palabra? ¿Qué imagen damos a los cordobeses que esperan que sus representantes trabajen con respeto y altura?

Este no es solo un reclamo político. Es un llamado de atención cívico e institucional. No vamos a tolerar más atropellos. No nos vamos a resignar al maltrato. Y, sobre todo, no vamos a dejar de alzar la voz por Córdoba, por la transparencia, por la convivencia y por una Legislatura que sea verdaderamente de todos.

Porque cuando se calla una voz, se debilita la democracia. Pero cuando muchas voces se unen para reclamar respeto, se empieza a construir el cambio. Y de eso se trata nuestro compromiso.

Deja un comentario