Un gesto de madurez política

Por Miguel O. Nicolás – Secretario del Comité Provincia – UCR Córdoba

Este lunes 9 de junio, el radicalismo cordobés dio un paso que no solo es institucionalmente valioso, sino también profundamente simbólico: recuperamos la iniciativa política y devolvimos a los órganos partidarios el lugar que les corresponde como espacios de decisión y debate.

Durante los últimos tiempos, por desencuentros internos y posiciones irreconciliables, algunas cuestiones fundamentales de nuestra vida partidaria habían sido llevadas al terreno judicial. No es un lugar cómodo, ni natural, para un partido como el nuestro, con más de un siglo de vida y una historia forjada en el respeto al debate, la ley y las instituciones.

Frente a la falta de consensos, hicimos lo que debía hacerse: fijamos fecha para elecciones internas que definirán nuestros candidatos a diputados nacionales. Un acto de profunda responsabilidad democrática. El tres de agosto, las afiliadas y los afiliados de la Unión Cívica Radical tendrán la oportunidad de ejercer su derecho a elegir. Y lo harán dentro de un proceso garantizado por el Comité Provincia, que se comprometió a llevar adelante unas elecciones transparentes, legítimas y ajustadas a derecho. Así lo establece el comunicado oficial refrendado por nuestras autoridades.

Marcos Ferrer lo expresó con claridad: “Se pueden abrir los canales de diálogo necesarios para arribar a un acuerdo”. Y si ese acuerdo no se da, será la ciudadanía radical quien decida con su voto.

En eso estamos los radicales hoy. No en la especulación, no en el juego de las conveniencias personales, sino en la construcción de un futuro con aliados que compartan nuestros objetivos: mejorar la calidad de vida de los cordobeses, fortalecer la institucionalidad, y devolverle sentido a la política como herramienta de transformación.

Mientras tanto, otros actores de la política provincial eligen el silencio o la evasión. Frente a problemas graves, miran para otro lado. El gobernador Llaryora, por ejemplo, “no sabe o no contesta” cuando se le pregunta por la presidenta del Consejo Nacional del Partido Justicialista. Su partido atraviesa un escándalo judicial de proporciones, con causas que podrían derivar en ratificaciones de condenas gravísimas. Y sin embargo, actúan como si nada ocurriera. Marchan formalmente unidos en defensa de lo indefendible.

Nosotros no. La Unión Cívica Radical ha dado un paso firme. Un paso que nos devuelve a nuestro eje: la participación, el respeto a las normas y la defensa de las instituciones.

No podemos detenernos. Porque lo que está en juego no es solo una interna partidaria: es la credibilidad de la política, es la esperanza de una ciudadanía cansada de escándalos, y es, también, el futuro de Córdoba.

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