
Viajar por Córdoba se ha transformado, en palabras del diputado nacional Rodrigo De Loredo, en un verdadero lujo. En una reciente declaración, el referente radical expuso con datos concretos la disparidad de precios entre los boletos interurbanos dentro de la provincia y los pasajes aéreos a destinos turísticos nacionales. El mensaje, cargado de crítica hacia la gestión peronista en Córdoba, pone el foco en un problema que afecta principalmente a los sectores del interior profundo: el acceso costoso y cada vez más limitado al transporte.
«Un avión a las Cataratas, a Mendoza o a Salta puede salirte más barato que venir a estudiar desde el interior de nuestra propia provincia», afirma De Loredo.
El legislador exhibió valores concretos que respaldan su diagnóstico:
- Un vuelo a Cataratas ronda los $50.000.
- A Mendoza, $38.500.
- A Salta, $36.000.
En contrapartida, un pasaje en colectivo desde algunos pueblos del interior cordobés cuesta más:
- Desde Villa Huidobro a Córdoba, $60.000.
- Desde Arias, $46.300.
- Desde Morteros, $36.700.
- Incluso, desde Córdoba a Buenos Aires, es posible conseguir boletos en $20.000.
La comparación con otras provincias agrava el diagnóstico. Para distancias similares, los costos son significativamente menores:
- Rosario a Rufino (Santa Fe): $30.000.
- Mendoza a San Rafael: $15.000.
- Paraná a Villa Elisa (Entre Ríos): $23.000.
- Córdoba a Río Cuarto (215 km): $32.000.
El factor Llaryora y el récord en aumentos
Según De Loredo, los incrementos en las tarifas interurbanas superan con creces la inflación acumulada. Mientras que el INDEC registra una inflación del 142% desde 2004, los pasajes interurbanos en Córdoba se dispararon un 513%, marcando un récord histórico.
El último aumento autorizado fue del 5,46%, al que se sumaron subas del 3,6% en febrero y 3,5% en marzo. Detrás de estos ajustes, señala el legislador, se encuentra un sistema cómplice: el ERSEP, al que califica como una «escribanía peronista», aprueba los aumentos sin convocar audiencias públicas, desoyendo la oposición de representantes como Facundo Cortés Olmedo.
Los más perjudicados: pueblos pequeños, sin horarios ni frecuencias
Más allá de los precios, lo que agrava la situación es la falta de frecuencia y conectividad. Los habitantes de pequeñas localidades no solo deben afrontar tarifas elevadas, sino que además enfrentan horarios escasos, incumplidos o directamente inexistentes, lo que complica el acceso a la salud, la educación y el trabajo.
“La gente de Huinca Renancó paga 54.000 pesos para venir a Córdoba. ¿Sabés qué hacen para gastar menos? Se paran en la ruta a esperar el colectivo que viene de La Pampa, desde Realicó, que les cobra 25.000 pesos”, denunció De Loredo.
Esta situación, sostiene, no puede explicarse únicamente por la quita de subsidios ni por el aumento de costos operativos. En cambio, apunta a una falta de competencia, ya que las empresas mantienen las rutas asignadas desde hace décadas, en un sistema que, según denuncia, carece de control y transparencia.
Una crítica al modelo peronista
La declaración de De Loredo concluye con un juicio categórico:
“Veinticinco años de peronismo nos están saliendo muy caros”.
Para el diputado radical, la situación del transporte interurbano en Córdoba es un reflejo de un modelo agotado que esquiva el ajuste propio trasladando los costos a la ciudadanía, especialmente a los sectores más vulnerables del interior provincial.
