Rodrigo de Loredo reunió a concejales radicales para consolidar liderazgo y afilar críticas a la gestión municipal

En una velada política que se extendió hasta bien entrada la madrugada del domingo, el diputado nacional y líder del radicalismo cordobés, Rodrigo de Loredo, fue anfitrión de un encuentro clave con concejales capitalinos de la UCR. La reunión, que tuvo lugar en su domicilio particular, combinó mística militante con una lectura crítica y estratégica de la situación política en la ciudad de Córdoba, actualmente gobernada por el peronismo.

La cumbre radical, que reunió a los ediles electos en la boleta que encabezó De Loredo en las elecciones municipales de 2023, contó también con la presencia de dos figuras destacadas: el legislador provincial Miguel Nicolás y el exconcejal Juan Negri, quien conserva influencia propia entre los integrantes del bloque. La convocatoria buscó no solo alinear discursos, sino también fortalecer la cohesión interna del radicalismo en un contexto donde el peronismo cordobés comienza a mostrar signos de desgaste.

El eje central del encuentro fue la evaluación del rumbo de la administración municipal a cargo del intendente Daniel Passerini. En un clima de franca preocupación, los asistentes coincidieron en señalar la “escasa relevancia” de los cambios recientes en el gabinete municipal, calificándolos de “insuficientes” ante los problemas estructurales que arrastra la capital provincial.

En el diagnóstico común emergieron varios puntos críticos: la falta de soluciones concretas para las demandas vecinales, la ausencia de políticas urbanas transformadoras y una creciente percepción de estancamiento en áreas clave como infraestructura, servicios y seguridad urbana. Según relataron fuentes presentes en la reunión, hubo un consenso en que la gestión peronista muestra “falta de reflejos” y una alarmante desconexión con la realidad cotidiana de los cordobeses.

Uno de los temas que generó mayor debate fue el análisis de las causas de la debilidad política del actual gobierno municipal. Para los radicales, el “fuerte endeudamiento” heredado de la gestión de Martín Llaryora —hoy gobernador— constituye un condicionante estructural que limita seriamente la capacidad de acción del Ejecutivo local.

Además, se puso sobre la mesa el impacto de las internas dentro del peronismo cordobés. Los radicales identifican “fricciones entre tribus del PJ” que estarían afectando la conducción política de la Ciudad y agravando la parálisis en la toma de decisiones.

En el tramo final de la velada, Rodrigo de Loredo compartió su visión estratégica de cara a los próximos desafíos electorales. Si bien aclaró que aún no hay una decisión firme sobre la estrategia a adoptar para las elecciones de octubre, sí adelantó que su intención es construir “una alianza lo más grande posible” para enfrentar al peronismo en las urnas.

Esta declaración fue interpretada como un guiño hacia sectores no solo del radicalismo, sino también del PRO, la Coalición Cívica y otros espacios no peronistas con los que De Loredo aspira a articular una alternativa competitiva. En ese marco, la reunión sirvió como una señal clara de que el líder radical se prepara para volver a ser protagonista central en la disputa por la conducción política de la capital cordobesa.

La cena del sábado dejó en evidencia que la UCR cordobesa no solo busca mantenerse activa, sino también renovar su músculo político de cara a un año cargado de desafíos. Con un peronismo que empieza a mostrar fisuras y una ciudadanía cada vez más demandante, De Loredo apuesta a consolidar su liderazgo como articulador de un frente amplio, que capitalice el malestar social y vuelva a posicionar al radicalismo como una fuerza de gobierno.

El radicalismo capitalino, lejos de replegarse, afila sus críticas y prepara el terreno para la próxima batalla electoral. La cena del sábado fue algo más que un encuentro partidario: fue el primer paso de una estrategia que ya está en marcha.

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