Todos los senadores en rojo: ni Juez, ni Vigo ni Álvarez Rivero escapan a la caída en la imagen pública

Un relevamiento nacional de CB Consultora expone un fenómeno inédito: ningún senador nacional cuenta hoy con imagen positiva mayor a la negativa. Córdoba no es la excepción y sus representantes también aparecen golpeados por el creciente clima de desconfianza social hacia la política.

El hartazgo ciudadano con la clase política encuentra una de sus expresiones más nítidas en el último ranking de imagen pública de los senadores nacionales, elaborado por CB Consultora en mayo de 2025. Por primera vez desde que se realiza el estudio, todos los legisladores de la Cámara Alta presentan un diferencial de imagen negativo, es decir, tienen más rechazo que apoyo entre los encuestados.

En este contexto, los tres senadores nacionales por Córdoba –Luis Juez, Alejandra Vigo y Carmen Álvarez Rivero– también sufren este deterioro en la percepción ciudadana, aunque con matices notables entre ellos.

Luis Juez, el mejor posicionado entre los cordobeses

A pesar del saldo negativo, Luis Juez, del Frente Cívico, es quien mejor se ubica entre los representantes cordobeses y uno de los que menos pierden a nivel nacional. Con una imagen positiva del 33,1% y una negativa del 40,4%, el exintendente de Córdoba presenta un diferencial de -7,3%, ubicándose en el 6° lugar del ranking nacional.

Juez se beneficia de una alta visibilidad: solo el 26,5% de los consultados dijo no conocerlo o no tener una opinión formada, lo que lo convierte en uno de los senadores más reconocidos del país. Su estilo confrontativo, sumado a su presencia mediática, parece mantenerlo en el radar del electorado, aunque también potencia el rechazo en ciertos sectores.

Alejandra Vigo: baja visibilidad y saldo negativo

Muy lejos en el ranking aparece Alejandra Vigo, senadora por Hacemos por Córdoba. Su imagen positiva alcanza apenas el 5,1%, mientras que la negativa llega al 22,9%, lo que arroja un diferencial de -17,8%. Se ubica en el puesto 65° sobre 72 senadores evaluados.

El dato más llamativo en el caso de Vigo es su bajo nivel de conocimiento público, a pesar de su prolongada trayectoria política: el 72% de los encuestados afirmó no conocerla o no tener una opinión formada. Esta invisibilidad relativa podría explicar, al menos en parte, sus magros niveles de valoración pública.

Carmen Álvarez Rivero: desconocida para casi 8 de cada 10 argentinos

La senadora del PRO, Carmen Álvarez Rivero, también muestra una situación delicada. Registra una imagen positiva del 3,3% y una negativa del 17,8%, con un diferencial de -14,5%, que la posiciona en el puesto 57° del ranking nacional.

El mayor desafío para Álvarez Rivero parece ser su escasa instalación en el escenario político nacional: el 78,9% de los encuestados dijo no saber quién es. Su perfil bajo y su condición de figura relativamente nueva contrastan con la necesidad de mayor visibilidad en tiempos de fuerte polarización y desconfianza ciudadana.

El efecto «ficha limpia» y el clima general de descontento

CB Consultora atribuye parte de este deterioro generalizado a una causa reciente: la votación en el Senado del proyecto de “ficha limpia”, que buscaba impedir que personas con condenas por corrupción sean candidatas. La iniciativa generó un fuerte malestar social, al punto que el rechazo fue transversal y golpeó a senadores de todos los partidos y provincias.

En este contexto de creciente desaprobación institucional, ni siquiera los senadores con mejor imagen escapan al saldo negativo. El podio del mes lo integran Carolina Losada (Santa Fe, -1,6%), María Florencia López (La Rioja, -6,2%) y Edith Terenzi (Chubut, -6,5%).

En el extremo opuesto, Alicia Kirchner, Juan Manzur y Oscar Parrilli cierran el ranking, con diferenciales peores a -37%, reflejando una crisis de representación que atraviesa a todos los espacios.

Una señal de alarma para la política

El relevamiento fue realizado entre el 19 y el 22 de mayo sobre una muestra nacional de 1.325 casos, con un margen de error de +/- 2,7% y un nivel de confianza del 95%. Los resultados muestran un mensaje claro: la desconfianza hacia el Congreso y sus integrantes ha llegado a niveles inéditos. Y Córdoba, aunque con particularidades propias, no es ajena a ese fenómeno.

Para los senadores cordobeses, estos números representan más que una estadística: son una señal de alerta. La demanda de mayor transparencia, compromiso y cercanía con la ciudadanía es cada vez más urgente. La política, una vez más, queda en deuda.

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