Nuevo organigrama de Passerini: una aprobación con fisuras en el Concejo Deliberante

En una sesión que prometía ser de trámite, pero terminó exhibiendo las fracturas políticas de fondo, el Concejo Deliberante de Córdoba aprobó por unanimidad, en general, la nueva estructura municipal propuesta por el intendente Daniel Passerini. La ordenanza que redefine el organigrama de la ciudad fue sancionada, aunque no sin encendidos cruces, ironías y reproches que dejaron en evidencia las tensiones latentes entre oficialismo y oposición.

La sesión, celebrada este jueves, arrancó en un clima de aparente consenso, pero rápidamente viró hacia el fuego cruzado. Desde el oficialismo, el concejal Nicolás Piloni (Hacemos Unidos por Córdoba) defendió el proyecto con una argumentación sobria: “Es una facultad del Ejecutivo establecer su estructura para el correcto funcionamiento”. Valoró el tono dialoguista de la oposición, pero esa armonía fue efímera.

Quien rompió el equilibrio fue el edil juecista José María Romero, que descargó una batería de críticas punzantes: “Subamos la vara. La infancia se olvidó, la cultura se olvidó, la gente en situación de calle se olvidó. 26.700 millones de pesos para cortar pasto. ¡Pongan a la gente a trabajar, dejen de tercerizar todo!”. En un giro de sarcasmo, Romero también respondió a las críticas históricas sobre la gestión de Luis Juez: “Supongamos que eso es cierto… ¿y hoy cuál es la escala de prioridades?”

Desde la UCR, Elisa Caffaratti fue igual de firme, aunque con un tono más medido: “Esta estructura es XXL… ¿Córdoba necesita 399 funcionarios políticos?”. La edil reclamó una revisión profunda del rol de cada secretaría, en especial ante el contexto de ajuste que impera en distintos niveles del Estado.

El artículo 13 del proyecto, que rebaja el rango de la Guardia Urbana de secretaría a dirección, generó uno de los momentos más álgidos. Sergio Piguillem, también radical, fue categórico: “De ser un punto clave en el programa, pasó a ser una caricatura”.

Desde el oficialismo, Martín Simonian justificó el incremento en la estructura estatal señalando que se corresponde con una ampliación en los servicios municipales: “Se sumaron nuevos CPC, hospitales, centros de salud mental”. La concejala Jessica Rovetto Yapur, sin embargo, no se mostró convencida: “Anunciaron recorte y renovación, pero el número de cargos sigue siendo exorbitante”.

Una de las frases que más resonó en el recinto fue la del concejal Juez Corte: “En 2023 había 553 funcionarios; hoy, con recorte incluido, hay un 72% más que en la gestión de Llaryora”. Una comparación que retumbó como una verdad incómoda en medio de los discursos.

Aunque el proyecto fue aprobado por unanimidad en general, los artículos 13, 15 y 16 sólo lograron mayoría, lo que evidencia que las diferencias políticas sobre la gestión municipal siguen muy presentes. Los artículos restantes —del 1 al 12 y el 14— sí obtuvieron el aval pleno del cuerpo deliberativo.

Una arquitectura política en tensión

El nuevo organigrama marca el inicio formal de la gestión Passerini, pero también evidencia los desafíos que enfrenta el Ejecutivo para legitimar su modelo de gobierno en medio de una oposición que, si bien acompañó, no ahorró críticas. La sesión dejó claro que la discusión no fue sólo sobre cargos y estructuras, sino sobre prioridades políticas, eficiencia del gasto público y el rumbo que Córdoba debería tomar.

En definitiva, la aprobación fue un triunfo institucional para el oficialismo, aunque con fisuras que podrían ensancharse en futuros debates. La estructura fue sancionada, pero el verdadero examen para Passerini será demostrar que el tamaño del aparato municipal se traduce en mejores servicios para la ciudadanía. De lo contrario, las críticas de hoy podrían transformarse en reclamos sociales más contundentes mañana.

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