Una disputa política y judicial paralizó las elecciones en el Centro Vecinal del barrio más emblemático de la ciudad. Acusaciones cruzadas, candidatos objetados y una resolución oficial cuestionada por falta de transparencia.

El tradicional barrio Cerro de las Rosas, símbolo del perfil residencial cordobés, atraviesa una profunda crisis institucional. A menos de una semana de las elecciones programadas para renovar autoridades del Centro Vecinal, la Dirección de Centros Vecinales de la Municipalidad de Córdoba decidió suspender el proceso por tiempo indefinido, en medio de fuertes tensiones internas, denuncias judiciales y acusaciones cruzadas entre las listas competidoras.
El conflicto enfrenta a dos espacios políticos barriales: la Lista 10 “Por un Nuevo Cerro”, promotora de una apertura al desarrollo urbanístico, y la Lista 25 “Residentes del Cerro de las Rosas”, alineada con la actual conducción, defensora de un perfil más conservador. En el corazón del escándalo está el accionar de la Junta Electoral barrial y la intervención de la Dirección municipal, encabezada por Adrián Britos, quien quedó en el centro de la polémica.
Una Junta cuestionada y una decisión revocada
La controversia comenzó cuando la Junta Electoral excluyó a la Lista 25 por presuntas irregularidades en la presentación de sus candidatos. Las objeciones incluían la inclusión de postulantes fuera de término y otros que no cumplirían con los requisitos estatutarios. Sin embargo, el 5 de mayo, la Dirección de Centros Vecinales revocó esa decisión mediante la Resolución DCV N°1825, rehabilitando a la lista impugnada, aunque solicitó el apartamiento de uno de sus miembros, Luis Gonzalo Cueto.
Desde la Lista 10 reaccionaron con dureza. Afirmaron que no se puede convalidar una lista incompleta ni con integrantes fuera de norma, y apuntaron directamente contra Britos, a quien acusaron de haber cedido a presiones políticas del oficialismo municipal.
Candidatos cuestionados y denuncias penales
Las impugnaciones no se detuvieron. La participación de la Lista 25 fue objetada por presuntas «severas incompatibilidades», según lo establece la Ordenanza 10.713. Entre los observados figuran Sebastián Alberto, Nicolás Peñaloza Ferreyra y el mencionado Cueto, quienes no residirían en la jurisdicción. También Roxana Miriam Beatriz Delgado Cardozo, señalada por mantener una deuda con sentencia firme impaga con el Estado municipal.
Además, el apoderado de la lista, Luis Carranza, fue denunciado por presunta falsificación de documentación e intento de inducir a error a la autoridad competente.
Pese a este panorama, Britos defendió su decisión. “Las impugnaciones no son fundadas en su mayoría. El padrón no exige residencia efectiva, alcanza con demostrar vínculo mediante declaración jurada”, explicó. Sobre la objeción por deudas municipales, relativizó su impacto jurídico: “La ordenanza permite impugnar candidatos individualmente, no invalidar toda la lista”.
¿Presiones políticas o imparcialidad?
Consultado por Perfil Córdoba, Britos negó haber actuado bajo presiones: “No recibí ninguna presión en ningún momento”. Justificó su intervención como un intento por garantizar la participación democrática: “Mi única vara es la participación. Tomé la decisión más justa: hay dos propuestas, vayan a una elección y defínanla”.
No obstante, la tensión escaló. Las denuncias judiciales y las disputas públicas entre los sectores derivaron en la suspensión de los comicios, aún sin fecha de reprogramación. Britos reconoció la existencia de una «fuerte puja de intereses» y una «división interna en el barrio», a la que calificó de ideológica: “Hay una tensión entre los ortodoxos del barrio y quienes promueven el desarrollismo”.
Crisis institucional y desconfianza vecinal
Con las elecciones en pausa y un clima barrial enrarecido, el futuro del Centro Vecinal del Cerro de las Rosas es incierto. Lo que comenzó como una contienda por la conducción barrial terminó exponiendo fallas estructurales en los mecanismos de control, transparencia y legalidad del proceso electoral vecinal.
La falta de una fecha definida para retomar los comicios genera desconcierto entre los vecinos, que ven en esta disputa un reflejo de las prácticas más cuestionadas de la política cordobesa: intervención de sectores oficialistas, manipulación de normas y judicialización de los conflictos comunitarios.
El desenlace de esta polémica marcará un precedente clave para los más de 400 centros vecinales de la ciudad, que este año también enfrentarán procesos electorales. Mientras tanto, el Cerro de las Rosas sigue en vilo, con una democracia barrial suspendida y una herida institucional abierta.
