Córdoba amaneció sin colectivos urbanos y con un fuerte clima de tensión sindical. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) concretó este martes un paro nacional de 24 horas, en reclamo de mejoras salariales, que afecta de lleno al transporte urbano en la capital provincial y amenaza con extenderse por tiempo indeterminado si no hay avances en las negociaciones con el Gobierno nacional.

La medida comenzó a la medianoche del martes y fue confirmada por la seccional Córdoba del gremio, paralizando completamente el servicio urbano y alcanzando también a líneas de corta y media distancia. Desde la UTA local expresaron su “respaldo contundente” a la decisión del Consejo Directivo Nacional, reclamando un “salario digno y acorde a la realidad económica que atravesamos”.
Negociaciones estancadas y enojo gremial
El conflicto se desató tras el fracaso de las negociaciones entre los representantes gremiales y las cámaras empresarias, que se reunieron el lunes en la Secretaría de Trabajo de la Nación. El diálogo no logró destrabar el conflicto ni evitar la medida de fuerza que ya había sido anunciada tras la finalización de la conciliación obligatoria el pasado 30 de abril.
Los choferes denuncian que los salarios han quedado desfasados frente a la inflación y que el Ejecutivo no presenta propuestas concretas para recomponer el poder adquisitivo del sector. “Nosotros necesitamos la plata porque por eso trabajamos. Si el Gobierno es intransigente, nosotros también. No vamos a dar un paso atrás”, advirtió Gabriel Gusso, secretario de prensa de la UTA nacional, en declaraciones a Radio Mitre.
Amenaza de paro por tiempo indefinido
Con la mitad del día de paro ya cumplida, desde la conducción nacional del gremio elevaron el tono del conflicto. Gusso aseguró que este mismo martes por la noche podrían decidir extender la medida “por tiempo indeterminado” si no hay una respuesta satisfactoria desde el Gobierno.
El sindicalista remarcó que el acatamiento es “casi total” a nivel nacional, aunque reconoció que algunas líneas de la empresa Dota seguían funcionando parcialmente en la Ciudad de Buenos Aires. “Tiene cierta importancia en Capital pero la UTA es nacional”, minimizó.
Cambio de interlocutores en el Gobierno
El conflicto ocurre en un contexto de reacomodamientos dentro del Gabinete nacional. La semana pasada se produjo un cambio clave: Franco Mogetta dejó su cargo como secretario de Transporte y fue reemplazado por Luis Perrini. El flamante funcionario tiene como primer desafío contener la protesta y reabrir el canal de diálogo con los sindicatos del transporte.
Sin embargo, hasta ahora no se han conocido gestos concretos por parte de la nueva gestión, lo que alimenta la incertidumbre entre trabajadores y usuarios del transporte.
Impacto social y malestar ciudadano
El paro afecta a miles de cordobeses que dependen del colectivo como único medio de transporte para llegar al trabajo, a la escuela o a centros de salud. Las paradas amanecieron vacías y muchas personas se vieron obligadas a caminar largas distancias o buscar medios alternativos, generando un fuerte malestar social.
La falta de colectivos urbanos agrava además la situación en los sectores más vulnerables, que no cuentan con recursos para costear taxis o aplicaciones de transporte.
Un conflicto que puede escalar
La advertencia de la UTA deja abierto un escenario complejo: si no se reactivan las negociaciones y el Gobierno no cede, el país podría enfrentar una paralización prolongada del transporte urbano, con consecuencias económicas y sociales profundas. El gremio exige una recomposición salarial urgente, mientras el Ejecutivo enfrenta tensiones fiscales y un ajuste presupuestario que complica cualquier tipo de concesión.
La pulseada entre el sindicato y el Gobierno recién comienza, pero la señal enviada desde Córdoba —con colectivos completamente fuera de circulación— es clara: los choferes no están dispuestos a seguir esperando.
