Córdoba, sin rumbo a 500 días de gestión: Passerini pide la renuncia de todo su gabinete

A 500 días de haber asumido la conducción del Palacio 6 de Julio, el intendente de Córdoba, Daniel Passerini, sorprendió al sistema político local al solicitar la renuncia masiva de todos los funcionarios de su gabinete. La medida, inesperada pero no del todo sorpresiva ante la creciente parálisis del municipio, expone el delicado momento político que atraviesa una gestión que nunca logró consolidarse.

Mientras los problemas estructurales de la ciudad se agravan, el anuncio no fue leído como un gesto de renovación sino como una señal de debilidad. Los basurales crecen, las calles se deterioran, el transporte público colapsa, la inseguridad se expande y los tributos aumentan sin que ello se traduzca en mejoras concretas. Lejos de la “gestión sólida y eficiente” que prometieron en campaña Passerini y su antecesor y actual gobernador, Martín Llaryora, la administración actual luce sin plan, sin dirección y sin respuestas reales para los vecinos.

Fuentes del entorno municipal confirmaron que el pedido de renuncia afecta a toda la planta política —desde directores hasta secretarios—, aunque el intendente mantendría su núcleo duro: Rodrigo Fernández (secretario de Gobierno, Fiscalización y Control) y Sergio Lorenzetti (secretario de Administración Pública y Capital Humano).

Aunque se habla de un «relanzamiento de gestión», con una supuesta reactivación de los CPC y un mayor contacto con los barrios, el trasfondo parece claro: la conducción está acorralada por el fracaso de su propia política.

La decisión generó rápidas y duras reacciones desde la oposición. El diputado nacional y excandidato a intendente, Rodrigo de Loredo (UCR), fue contundente:

“Hemos conocido intendentes mejores, peores, con más aciertos o más errores. Pero en décadas no hemos conocido a un intendente que no tenga la más remota idea de qué hacer a cargo del municipio de la ciudad de Córdoba”.

De Loredo también apuntó a los servicios básicos:

“El transporte nunca estuvo tan mal. La ciudad está sucia. La seguridad que prometieron fue puro verso”.

Por su parte, el concejal radical Sergio Piguillem señaló:

“Es una gota más en un vaso que está por rebalsar. Todos los que transitamos la ciudad sabemos que no da pie con bola. Está detonada”.

El edil del Frente Cívico, Martín Juez, fue aún más lapidario en redes sociales:

“Tardaron más de 500 días en reconocer su propio fracaso. La improvisación es la forma más irresponsable de hacer política, y los cordobeses están pagando ese precio. El problema no es el gabinete, es quién lo conduce”.

El movimiento de piezas en el tablero del Ejecutivo municipal aparece más como un intento de oxigenar políticamente una gestión sin resultados, que como parte de una estrategia seria de recuperación. Sin políticas públicas concretas, sin reformas visibles ni mejoras en los servicios básicos, crece el malestar ciudadano y la desconfianza hacia una administración cada vez más encerrada en sí misma.

Passerini busca dar un golpe de efecto, pero los vecinos de Córdoba ya no esperan gestos, esperan soluciones. Los últimos 500 días han sido suficientes para entender que el problema es estructural, y que la falta de planificación, ejecución y sensibilidad política ha dejado a Córdoba a la deriva.

Mientras se espera el anuncio de los nuevos funcionarios, la incógnita es si este sacudón representará un verdadero cambio o será solo un acto desesperado para ganar tiempo. La ciudad no necesita más maquillaje político: necesita un gobierno que gobierne.

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