De Loredo muestra fuerza, mientras Milei condiciona la estrategia opositora en Córdoba

En medio de un escenario político incierto, Rodrigo de Loredo consolidó su poder interno en la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba, mientras baraja sus opciones de cara a las elecciones legislativas de octubre. Con una estrategia que se mueve como en el mercado de acciones, el diputado analiza dos caminos: un gran frente electoral con Javier Milei o una reedición de Juntos por el Cambio (JxC) junto al PRO de Mauricio Macri. Sin embargo, hay una cláusula innegociable para cualquier acuerdo: De Loredo debe encabezar la lista de candidatos.

El sábado pasado, el deloredismo hizo gala de su control territorial en la Casa Radical al frenar el llamado a internas que reclamaban Ramón Mestre y sectores alfonsinistas. La jugada fue clara: evitar una competencia interna que podría debilitar al partido antes de definir alianzas estratégicas.

La movida recibió el respaldo de intendentes y dirigentes de peso del interior provincial, quienes formalizaron su rechazo a las internas mediante notas enviadas al Comité Provincia. Así, en el Congreso Partidario, el bloque deloredista se impuso con contundencia: 12 votos contra 5, aprobando la moción presentada por Esteban Bria que suspende los plazos para realizar elecciones internas. La medida, además, faculta al Comité Provincia a postergar cualquier convocatoria sin establecer una nueva fecha.

«Sería un error político plantear una interna en la situación en que está el país», resumió un jefe comunal alineado con De Loredo, reflejando la posición predominante en el interior: una interna abierta, sin PASO, sería un riesgo de infiltración peronista y una baja participación que podría derivar en un «papelón» para la UCR.

En este contexto, la apuesta de Mestre y de figuras como Dante Rossi y Juan Jure de forzar comicios internos parece haber caído «en saco roto», según evaluaron fuentes cercanas al núcleo duro radical.

Mientras la interna quedó en suspenso, la verdadera batalla política gira en torno al «factor Milei». La posibilidad de un acuerdo electoral entre la UCR cordobesa y La Libertad Avanza divide aguas dentro del radicalismo.

Los «radicales sin peluca» —los sectores tradicionales— rechazan cualquier acercamiento al poder libertario. Sin embargo, los intendentes que gestionan municipios y comparten electorado con Milei adoptan una postura más pragmática: reconocen que, para ganar en sus territorios, necesitan integrar ese voto libertario.

«El 50% de la gente que me vota a mí, lo vota a Milei», admitió un jefe comunal del norte cordobés. Otros referentes del sur provincial coinciden: «El 80% del territorio que gobernamos comparte electorado con Milei».

Bajo esta lógica, crece la aceptación de una alianza con LLA, aunque siempre bajo una condición: De Loredo debe ser el primer candidato en la boleta. Para los intendentes radicales, la meta no es sólo octubre; es también preparar el terreno para disputar el poder provincial en 2027.

«Los que quieren ganar impulsan la alianza con Milei», afirmaron desde el sur provincial. Sin embargo, el desafío será contener al militante radical tradicional, muchos de los cuales mantienen profundas diferencias ideológicas con el libertario.

En el entorno de De Loredo, las opciones se miden con precisión de relojero: el «Plan A» sigue siendo un gran frente opositor con Milei, aunque por momentos se alterne el orden de prioridades con el «Plan B»: reflotar Juntos por el Cambio junto al PRO de Macri.

«Con Macri está bien la relación», subrayan los deloredistas puros, alimentando la hipótesis de que la vieja coalición pueda rearmarse. Sin embargo, el pragmatismo electoral y la necesidad de captar el voto libertario en el interior parecen inclinar la balanza hacia Milei.

De todos modos, las definiciones no serán inmediatas. El plazo para la presentación de alianzas vence el 7 de agosto, y hasta entonces, el péndulo político seguirá oscilando.

La eventual alianza entre radicales y libertarios no será fácil de digerir. Tanto en la UCR como en LLA deberán tragar «sapos» para concretar el acuerdo. Los libertarios deberán aceptar que su grito de «puros» quede relegado ante la necesidad de garantizar la competitividad electoral, mientras Luis Juez, otro protagonista del escenario cordobés, verá crecer una competencia incómoda de cara a sus propias aspiraciones para 2027.

En resumen, Rodrigo de Loredo dio una demostración de fuerza interna clave para posicionarse en la discusión de fondo: cómo pararse ante Milei y con qué herramientas disputar el poder en Córdoba y en el Congreso. Mientras tanto, la política cordobesa se mueve al ritmo de un ajedrez vertiginoso, donde cada jugada puede alterar todo el tablero.

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