Córdoba en ebullición: alianzas impensadas, fuego cruzado y tensiones políticas en aumento

La política cordobesa vive semanas de alta tensión. Las fotos del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, junto a Martín Llaryora y Juan Schiaretti, durante la reciente campaña electoral santafesina, desataron un temblor en el radicalismo cordobés, que no disimuló su molestia por la cercanía del correligionario con referentes del peronismo mediterráneo. Las imágenes, lejos de ser solo postales electorales, pusieron sobre la mesa los nuevos reacomodamientos del poder en el centro del país y las alianzas que comienzan a moldear un nuevo mapa político.

Pullaro, ¿una traición radical?

El radicalismo cordobés no escondió su incomodidad con Pullaro, a quien consideran un aliado que cruzó límites al exhibir sintonía electoral con el cordobesismo. Aunque la crítica no estalló públicamente, sí fue trasladada en privado al mandatario santafesino, a modo de advertencia. La gota que colmó el vaso fue el elogio de la legisladora peronista Nadia Fernández, quien no dudó en definir a Pullaro como “un amigo” y “un hermano”. Para muchos boina blanca, ese gesto fue leído como una provocación directa.

Desde el oficialismo cordobés no disimulan la satisfacción. Fernández, sin filtros, cargó contra los radicales que rechazaron la adhesión de Córdoba a la emergencia penitenciaria decretada por el Ministerio de Seguridad de la Nación, resaltando la creciente sinergia entre Pullaro y Llaryora, tanto en la gestión como en el plano electoral. En Santa Fe, incluso, ya se ensayó una alianza política en las PASO municipales.

Llaryora y su acercamiento con las iglesias

En otro movimiento estratégico, el gobernador Martín Llaryora recibió a unos 60 pastores de distintos credos en la Sala de Situaciones del Centro Cívico. El encuentro, realizado sin la presencia de ministros, apunta a consolidar el vínculo del mandatario con sectores religiosos que tienen un contacto directo con los barrios más vulnerables. La movida no es casual: en octubre se eligen diputados nacionales, y los pastores pueden ser canales de conexión clave con los sectores populares.

Miguel Ángel Sponer, director de Culto, fue el único acompañante del gobernador. La decisión de reactivar estos lazos con las iglesias, especialmente las protestantes, no es nueva: Llaryora ya había tejido relaciones con estos sectores durante su carrera política. Ahora, busca potenciarlas en un año electoral clave.

“Besadores del anillo”: la polémica que incomodó a todos

Durante su intervención en la Legislatura, Nadia Fernández lanzó una frase que generó ruido en todas las bancadas: “los besadores del anillo”. Así calificó a los legisladores de Juntos por el Cambio que, según ella, muestran sumisión ante la ministra Patricia Bullrich, pero luego se presentan como guardianes de la institucionalidad en Córdoba.

El dardo no solo alcanzó a la oposición: también dejó expuestos a referentes oficialistas que, como Llaryora y su ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, intentan mantener una relación fluida con Bullrich en temas de seguridad. Los abucheos no se hicieron esperar y, aunque algunos en el PJ buscaron bajar el tono, la frase ya había hecho su daño.

Natalia de la Sota, ¿camino al kirchnerismo?

En un giro inesperado, el intendente de Canals, Edgard Bruno, sorprendió con sus declaraciones sobre Natalia de la Sota. En una entrevista radial, aseguró que la diputada nacional «está muy kirchnerista», marcando distancia del cordobesismo tradicional. Según Bruno, el delasotismo hoy son «células» dispersas y sin conducción clara. Sus dichos generaron incomodidad y reavivaron los debates internos en el peronismo, que observa con recelo la cercanía de algunos de sus dirigentes con el kirchnerismo duro.

El incendio del Apross y las sospechas cruzadas

El incendio de gran magnitud en la sede central del Apross sumó combustible al fuego político. Dos días después de que se detuvieran a 13 personas —entre ellas cinco policías— por una estafa millonaria, las llamas consumieron un piso entero del edificio, generando dudas sobre la posible pérdida de documentación clave.

El diputado radical Rodrigo de Loredo no tardó en disparar: «Siempre todo es oscuro en la Córdoba del peronismo», escribió en redes, y remató con ironía: «Si van a prender fuego todas las oficinas donde haya sospechas de corrupción, llamen a Nerón». Sus pares Matías Gvozdenovich y Alejandra Ferrero se sumaron al coro de denuncias, sugiriendo que el incendio podría estar relacionado con el intento de borrar pruebas.

Desde el oficialismo, el jefe del bloque PJ, Miguel Siciliano, contraatacó con dureza. “De Loredo y compañía son patéticos”, dijo, y aseguró que no se perdió ninguna documentación relevante para la causa. Luego, calificó a los radicales como “caranchos políticos”, acusándolos de usar la tragedia para sacar rédito partidario.

Un tablero político en pleno reordenamiento

Lo que ocurre hoy en Córdoba no es solo una serie de cruces verbales o fotos incómodas: es la expresión de una nueva etapa de reconfiguración política. Las alianzas entre provincias, el rol de las iglesias, las tensiones dentro del PJ, y la feroz oposición radical muestran un escenario cambiante, donde ningún actor quiere quedarse fuera del juego.

Mientras tanto, el electorado observa con atención. Octubre está cerca, y el termómetro social —entre incendios, polémicas, y alianzas sorpresivas— empieza a marcar fiebre alta.

Deja un comentario