Cárceles, crisis y silencio: el duro diagnóstico de Matías Gvozdenovich sobre 25 años de desidia penitenciaria en Córdoba

En una declaración contundente que sacudió el tablero político provincial, el dirigente Matías Gvozdenovich expuso con crudeza lo que considera una de las postales más evidentes del fracaso estructural del gobierno de Córdoba: la política penitenciaria. «Después de la inauguración de la cárcel de Bouwer, hace 25 años, la provincia no hizo ninguna cárcel, pero sí cerró dos: la cárcel de Encausados ​​y la de San Martín, sin saber a dónde iba a ir toda esa población carcelaria», denunció.

La afirmación cobra fuerza en un contexto de creciente inseguridad, hacinamiento penitenciario y escándalos institucionales que comprometen directamente al sistema carcelario de la provincia. Para Gvozdenovich, no se trata de errores recientes ni mucho menos accidentales: «25 años de decadencia y falta de planificación», resumió.

Uno de los ejes más críticos de su intervención fue la reciente decisión del gobierno provincial de adherir a la Emergencia Nacional en Seguridad dictada por el Ejecutivo nacional. Para Gvozdenovich, esto no es más que un acto de simulación política: «Adhieren mintiéndonos en la cara. La seguridad, la política carcelaria y la justicia son jurisdicción provincial. Es el gobierno de la provincia el que debe dar respuestas a la crisis que lo ha superado largamente».

Con estas palabras, volvió a poner en el centro de la escena el debate sobre la responsabilidad institucional: ¿es la Nación o es la Provincia la que debe dar respuestas? Para Gvozdenovich, la respuesta es clara. El intento de trasladar culpas al gobierno nacional no es más que una estrategia para evitar el reconocimiento de un fracaso que, a su juicio, atraviesa todos los niveles del Estado provincial.

Lejos de quedarse en el análisis estructural, el dirigente no escatimó ejemplos: «La cúpula penitenciaria presa, grandes empresarios presos, drogas, extorsión, call center tumbero… todos, todos salen de Bouwer», enumeró. La mención directa a uno de los principales complejos penitenciarios de la provincia apunta a un sistema que no solo no rehabilita, sino que parece haberse convertido en epicentro del delito organizado.

A esto se suma, según denunciado, una maniobra política repetida: «Lo solucionan volviendo a anunciar una obra que ya habían prometido en el año 2020». En efecto, los anuncios de nuevas cárceles o ampliaciones suelen formar parte del repertorio de campaña, pero las concreciones han sido escasas o nulas en los últimos años.

Para Gvozdenovich, lo que ocurre en materia penitenciaria es apenas una expresión más de un modelo agotado: «Decir que la Nación es la culpable de todo esto es no hacerse cargo del fracaso del gobierno. Y este fracaso es el fiel reflejo de todo lo otro en lo que han fracasado: educación, pobreza, valores».

Su visión no deja lugar a dudas: Córdoba ha perdido 25 años de oportunidades, y lo que hoy se vive —desde las cárceles hasta las aulas— es el resultado de una dirigencia que prefirió el cortoplacismo electoral por sobre las políticas de Estado.

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