Con el respaldo de U$S 19.600 millones, el Gobierno levanta el cepo cambiario y abre una nueva etapa económica

A partir del lunes, el dólar flotará libremente entre $1.000 y $1.400. Se libera el acceso al Mercado Libre de Cambio y se eliminan casi todas las restricciones cambiarias.

En un anuncio que marca un antes y un después para la economía argentina, el Gobierno nacional confirmó este viernes la eliminación casi total del cepo cambiario, acompañado por un ambicioso acuerdo financiero por U$S 19.600 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) , organismos multilaterales y bancos privados. La medida, largamente esperada por el mercado y el sector productivo, se pondrá en marcha a partir del lunes 14 de abril, y permitirá a personas físicas y jurídicas comprar y vender divisas libremente dentro de un nuevo esquema de bandas cambiarias entre $1.000 y $1.400 por dólar , que se ajustarán mensualmente en +/-1%.

Una señal clara al mercado: confianza y apertura

Durante una conferencia de prensa en Casa Rosada, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, destacaron que este paso forma parte de un programa económico integral que busca sentar las bases para la estabilidad y el crecimiento sostenido del país. «La salida del cepo es una señal fuerte de confianza y previsibilidad. Muchas inversiones estaban esperando este momento para poder ingresar», aseguró Caputo.

La estrategia incluye un desembolso inmediato de U$S 12.000 millones por parte del FMI, previsto para el martes 15 de abril, y un segundo giro de U$S 2.000 millones en los próximos 60 días. A ello se suman U$S 3.600 millones del BID y el Banco Mundial, más un crédito tipo REPO por U$S 2.000 millones, que reforzarán las reservas del Banco Central.

Este respaldo financiero permitirá que el tipo de cambio se fije por la oferta y demanda del mercado, al tiempo que se garantiza la intervención oficial en caso de desvíos extremos mediante las bandas cambiarias. El objetivo: un mercado transparente, líquido y con reglas de juego claras.

Beneficios directos para empresas, exportadores e importadores

La medida también implica la eliminación de la Comunicación 7340 del BCRA, que imponía restricciones cruzadas al acceso de divisas para personas físicas. Además, se flexibiliza el pago de importaciones, permitiendo que en la mayoría de los casos se efectúe al momento de recibir la mercadería, eliminando el plazo de 30 días de espera que regía hasta ahora.

Por su parte, los exportadores podrán vender divisas directamente al mercado libre, sin necesidad de pasar por el esquema del “dólar blend”. Esto no solo aumenta la rentabilidad del sector exportador, sino que también estimula las liquidaciones, que se encontraban retenidas a la espera de este cambio.

Expectativas de crecimiento y control de la inflación

Con una inflación que comenzó a mostrar señales de desaceleración —según Bausili, la subyacente está “derrumbándose”—, el Gobierno confía en que esta apertura potenciará el crecimiento económico. “Esperamos una expansión del PBI superior al 6%”, afirmó el titular del BCRA.

A pesar del potencial impacto en el precio del dólar, desde el Gobierno aseguran que no hay un traslado inmediato a precios hasta conocer cómo se estabiliza el nuevo valor de la divisa. De hecho, se espera que el aumento de la oferta de dólares, producto de la liberación de restricciones, suavice las presiones alcistas en el mercado cambiario.

Disciplina fiscal y compromiso con el superávit

En el marco del acuerdo con el FMI, el Gobierno también se comprometió a lograr un superávit fiscal primario del 1,6% del PBI para este año, por encima del 1,3% inicialmente pactado. La meta de acumular reservas netas hasta llegar a un saldo positivo de U$S 4.000 millones al fin de año también forma parte del nuevo esquema macroeconómico.

Un nuevo horizonte para la economía argentina.

El fin del cepo no solo es un cambio técnico en la política monetaria: representa un giro profundo hacia una economía más abierta, previsible y orientada a la inversión. Para miles de empresas e inversores que esperaban este momento, la señal es clara: Argentina vuelve a jugar en las grandes ligas.

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