Ruido en la UCR cordobesa: Pullaro y Llaryora, una foto que incomoda

La postal reciente del gobernador santafesino Maximiliano Pullaro junto a su par cordobés Martín Llaryora y al exgobernador Juan Schiaretti desató una vendaval de malestar contenido en los pasillos de la Casa Radical de Córdoba. Si bien públicamente no hubo estallido, en privado se escucharon críticas duras, advertencias internas y señales de una incomodidad creciente en la interna boina blanca.

La imagen, tomada en el marco de los vínculos institucionales de la Región Centro, fue interpretada por algunos sectores como un gesto netamente localista y sin proyección nacional. Sin embargo, para otros, se trata de una jugada con aroma a estrategia electoral, que amenaza con alterar el delicado equilibrio de las alianzas opositoras en Córdoba y anticipa posibles tensiones en el armado nacional de cara a 2027.

Críticas contenidas y advertencias al santafesino

Desde el ala más dura del radicalismo cordobés —los llamados «halcones»— surgieron expresiones de fuerte malestar que, por ahora, se mantienen bajo la superficie para evitar una confrontación directa con Pullaro. “Todos se molestaron”, admitió un dirigente, que no dudó en calificar la movida como una amenaza a la construcción cordobesa. Las advertencias no tardaron en llegar: “Si sigue así, le vamos a dar masa”, deslizó otro con tono beligerante.

Detrás de estas críticas asoma una lectura más profunda: la percepción de que Pullaro, al igual que otros referentes radicales como Alfredo Cornejo, prioriza sus propios intereses provinciales por sobre un proyecto nacional articulado. “No hay liderazgo nacional, menos lo va a tener Lousteau”, lanzó un halcón, dejando en claro el clima de desorientación que reina en la cúpula radical.

¿Coqueteo regional o intento de armado nacional?

En el entorno de Rodrigo de Loredo, la figura más relevante de la UCR en Córdoba, buscan bajarle el tono a la polémica y encuadrar la movida de Pullaro en el plano institucional. “Es una elección provincial”, sostienen, insistiendo en que la política de alianzas se decidirá distrito por distrito bajo el principio de “libertad de acción”.

Pese a esta moderación discursiva, nadie ignora que la presencia de Llaryora y Schiaretti en la escena política santafesina, aun bajo el ropaje de la Región Centro, incomoda. “¿Qué le puede sumar Schiaretti a Pullaro en Santa Fe?”, ironizan desde el deloredismo, en una crítica que apunta también al intento de construir un frente político regional que trascienda las fronteras provinciales.

“No hay pullarismo en Córdoba”

Desde los sectores del radicalismo más combativos con el peronismo, la desconfianza es total. “No hay pullarismo en Córdoba”, sentenció un dirigente, recordando el fallido intento de alianza nacional del 2023 entre Schiaretti, Rodríguez Larreta, Manes y Morales. “Fue mal recibido porque Córdoba es otra cosa”, enfatizó, resaltando la imposibilidad de trasladar un modelo “de la vereda del medio” a una provincia donde el radicalismo hace más de dos décadas está en la vereda de enfrente del PJ.

Esta tensión entre lo institucional y lo electoral aparece como el gran dilema. El federalismo que une a los gobernadores de la Región Centro para enfrentar los recortes de Nación, no necesariamente se traduce en una voluntad común de compartir boletas ni liderazgos. “Una cosa así no va a cuajar acá”, aseguran desde la UCR cordobesa.

De Loredo, el candidato sin interna (por ahora)

Mientras tanto, en Córdoba, todo indica que Rodrigo de Loredo será el jefe de lista en las legislativas. En su entorno destacan su buena relación tanto con Pullaro como con dirigentes del PRO y de La Libertad Avanza, y recalcan que aún falta mucho para octubre. “Mucho más que llevarte bien con todos no podés hacer”, comentan, anticipando un escenario aún abierto.

En la reciente cumbre radical en Río Tercero, encabezada por Marcos Ferrer, intendentes y legisladores coincidieron en un punto: “Nadie quiere la interna”. El fantasma de una posible judicialización por parte del mestrismo, sin embargo, podría agitar las aguas y abrir la puerta a nuevas tensiones. En el juego de alianzas, algunos ven natural un acuerdo con el PRO, otros se inclinan por Milei. La Lista 3, en este contexto, parece una quimera.

Un tablero en movimiento

El panorama que deja esta movida de Pullaro es claro: hay más preguntas que respuestas dentro del radicalismo cordobés. ¿Se trata de una estrategia provincial o un anticipo del armado nacional de 2027? ¿Hasta dónde llegará la paciencia de los halcones? ¿De Loredo podrá mantener la unidad del espacio frente a los guiños cruzados entre radicales y peronistas?

En un contexto de alianzas frágiles, liderazgos en disputa y una sociedad que pide resultados, la política cordobesa no tiene margen para la improvisación. Lo que hoy es una foto, mañana puede ser una fractura.

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