Se descongelan las dietas de los senadores y en mayo superarán los $9 millones

Mientras millones de argentinos enfrentan una crisis económica sin precedentes, con una inflación galopante y salarios que pierden poder adquisitivo día tras día, los senadores de la Nación verán un incremento en sus dietas a partir de mayo, alcanzando una cifra superior a los 9 millones de pesos brutos. Esto ocurre tras el vencimiento, el pasado lunes 31 de marzo, del congelamiento salarial que había sido dispuesto por la vicepresidenta Victoria Villarruel.

El fin de una medida temporal

El congelamiento de sueldos se había implementado como un gesto simbólico de austeridad en medio de la crisis. Sin embargo, sin una nueva resolución que lo prorrogue, los senadores volverán a recibir aumentos salariales en base a las paritarias de los empleados del Congreso. Villarruel podría haber extendido la medida mediante un decreto, o los propios legisladores podrían haber votado su continuidad en el recinto. Pero ninguna de estas acciones ocurrió. Según trascendió, la vicepresidenta optó por no tomar partido y dejó la decisión en manos de los bloques legislativos, quienes, salvo excepciones, han permanecido en silencio sobre el tema.

El silencio conveniente de la mayoría

En un país donde la mayoría de los trabajadores lucha para llegar a fin de mes y los jubilados ven sus haberes pulverizados por la inflación, la mayoría de los senadores ha evitado pronunciarse sobre el tema. Solo un puñado de legisladores alzó la voz contra esta decisión. Uno de ellos fue el cordobés Luis Juez, quien envió una nota a Villarruel solicitando que su salario permanezca congelado durante todo el 2025. «No son momentos para discutir los salarios de la política, todo lo contrario, es precisamente la oportunidad indicada para acompañar el esfuerzo que hace el pueblo en conjunto», argumentó el legislador.

A la postura de Juez se sumaron los senadores de Santa Cruz, José María Carambia y Natalia Gadano, quienes también manifestaron su rechazo a la actualización automática de las dietas. Sin embargo, la falta de una posición unificada y la pasividad de la mayoría hace que el aumento siga su curso.

Un aumento difícil de justificar

Los senadores tienen hasta la tercera semana de abril para tomar una decisión, ya que en esa fecha comienza la liquidación de haberes. Vale recordar que el último incremento otorgado a los empleados del Congreso fue en noviembre de 2023, con una suba del 6% escalonada entre septiembre y diciembre. Sin embargo, la situación de la clase política dista mucho de la del ciudadano común: mientras el Gobierno ajusta partidas presupuestarias y se piden sacrificios a los sectores más vulnerables, los legisladores parecen no estar dispuestos a hacer lo propio.

El debate sobre los salarios de la política en Argentina siempre genera indignación en una sociedad golpeada por la crisis. En un momento donde los sueldos de los trabajadores privados y estatales pierden poder de compra día tras día, el aumento automático de las dietas legislativas es, como mínimo, un mensaje desafortunado. La pregunta que queda en el aire es si algún senador tendrá el coraje de plantear una discusión seria sobre la racionalización del gasto político o si, como tantas veces, el beneficio propio seguirá primando sobre el bienestar general.

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