La Municipalidad de Córdoba se encuentra en una situación financiera crítica. Con vencimientos impostergables y una estrategia de financiamiento de alto riesgo, el intendente Daniel Passerini ha decidido recurrir a una megaemisión de deuda para sostener las cuentas municipales en un contexto de presión política y económica. En un hecho de gran relevancia, el próximo 25 de marzo la ciudad tomará al menos 80 mil millones de pesos en deuda, mientras que el 31 del mismo mes deberá afrontar el pago de U$S 25 millones de un bono emitido en 2016.

Deuda heredada y financiamiento contrarreloj
La administración de Passerini enfrenta la tercera cuota consecutiva de U$S 25 millones de un pasivo total de U$S 150 millones, deuda tomada por el exintendente Ramón Mestre y refinanciada en 2020 por el actual gobernador, Martín Llaryora. Este compromiso financiero ha limitado severamente la capacidad de gestión municipal, obligando a la actual administración a recurrir a herramientas de financiamiento de corto plazo para evitar el incumplimiento.
Según declaraciones del secretario de Administración Pública y Capital Humano, Sergio Lorenzatti, la Municipalidad confía en que una vez que la Nación logre cerrar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la ciudad podrá refinanciar los vencimientos de la deuda externa. Mientras tanto, la estrategia es continuar pagando con financiamiento del mercado interno.
Una emisión de deuda a contrarreloj
El plan de la Municipalidad prevé la colocación de una letra de 30 mil millones de pesos con vencimiento en noviembre de 2025, junto con un bono de 50 mil millones de pesos con vencimientos escalonados a 18, 21 y 24 meses. Ambas emisiones estarán atadas a la tasa mayorista (Tamar) más 550 puntos básicos.
Lorenzatti justificó la urgencia en las emisiones debido a la incertidumbre del proceso electoral y el riesgo de una devaluación. Además, aseguró que si la demanda supera las expectativas, podrían aceptar hasta 100 mil millones de pesos en financiamiento.
El respaldo de la Nación y las dudas sobre la sustentabilidad
El gobierno de Javier Milei ha jugado un papel clave en la estrategia financiera de la Municipalidad. La semana pasada, la Nación otorgó avales tanto para la toma de deuda en dólares por parte de la Provincia de Córdoba como para las emisiones en pesos que el municipio necesita para cumplir con sus vencimientos. Sin embargo, la incertidumbre sobre el respaldo final del Banco Central a estas operaciones genera interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de este esquema financiero.
Para garantizar el pago de las nuevas emisiones, la Municipalidad cederá como garantía la recaudación proveniente de la contribución que incide sobre la Actividad Comercial, Industrial y de Servicios en la categoría de grandes contribuyentes. Si bien esta medida busca brindar seguridad a los inversores, también evidencia la presión fiscal que podrían enfrentar los sectores productivos en un contexto de alta inflación y estancamiento económico.
Impacto político y económico
La decisión de emitir más deuda en un año electoral pone de manifiesto la fragilidad de las finanzas municipales. Si bien la estrategia de Passerini busca evitar una cesación de pagos y mantener el ritmo de gestión, también representa un riesgo significativo: el endeudamiento creciente podría comprometer aún más el futuro financiero de la ciudad.
Además, el contexto político suma complejidad a la situación. Mientras el oficialismo local defiende la medida como un «manejo responsable» de la deuda heredada, la oposición advierte sobre los peligros de seguir dependiendo de emisiones de corto plazo sin un plan de sustentabilidad realista.
En definitiva, la megaemisión de deuda de Passerini expone una realidad preocupante: la Municipalidad de Córdoba sigue atrapada en un ciclo de endeudamiento que podría tener consecuencias severas en el futuro inmediato. Con un escenario económico nacional incierto y elecciones en el horizonte, la estrategia financiera del intendente quedará bajo la lupa de ciudadanos y analistas por igual.
