La reciente promoción de la criptomoneda Libra por parte del presidente Javier Milei en sus redes sociales ha desatado una ola de controversia y debate en el ámbito financiero y político. El incidente, ocurrido el viernes por la tarde, ha generado fuertes críticas y sospechas sobre posibles manejos irregulares, poniendo en tela de juicio la transparencia de la operación.

Un tuit presidencial que encendió la polémica
El mensaje inicial de Milei, publicado en su cuenta de X (antes Twitter), anunciaba el lanzamiento de un proyecto de inversión en criptomonedas destinado a financiar pequeñas empresas, bajo el nombre de Libra. Este respaldo presidencial provocó un repentino aumento en el valor de la criptomoneda, que alcanzó los 5 dólares en menos de una hora, para luego desplomarse abruptamente.
Poco después, Milei eliminó el mensaje y se desvinculó del proyecto, argumentando que no estaba «interiorizado de los pormenores». Esta acción no hizo más que avivar las dudas y teorías conspirativas sobre posibles fraudes o uso de información privilegiada, lo que generó una ola de reacciones en redes sociales.
Una «noche tuitera» cargada de opiniones
La noche del viernes en la ex red social Twitter fue escenario de un intenso debate. Figuras políticas, del espectáculo y del sector financiero se pronunciaron sobre el episodio, con muchos marcando similitudes con estrategias de «Pump and Dump». Este tipo de maniobra, considerada fraudulenta, consiste en inflar artificialmente el valor de un activo para luego venderlo antes de su caída.
Desde la oposición, las críticas fueron inmediatas. Se exigió explicaciones al presidente y se puso en duda la transparencia de la operación. Algunos sectores incluso plantearon la posibilidad de iniciar un juicio político contra Milei. En contraste, desde el oficialismo, la diputada Lilia Lemoine salió a defender la situación con diversas publicaciones, que fueron respondidas con humor e ironía por parte de los usuarios.
Desvinculación y antecedentes
Ante la controversia, tanto el propio Milei como la empresa KIP Protocol, vinculada al proyecto, se desligaron de la iniciativa. Sin embargo, la polémica no cesa y persisten los interrogantes sobre la responsabilidad del presidente, el destino de los fondos y la regulación del mercado de criptomonedas.
Este incidente se suma a otros casos similares a nivel internacional, donde figuras políticas o cuentas gubernamentales han promovido criptoactivos con resultados negativos para los inversores. A medida que la investigación avanza, la incertidumbre sobre el episodio y sus posibles consecuencias sigue en aumento.
