Córdoba: Un Transporte Urbano a la Deriva y una Gestión Municipal sin Rumbo

La crisis del sistema de transporte urbano en la Ciudad de Córdoba sigue sin encontrar una solución definitiva, mientras los usuarios enfrentan diariamente las consecuencias de una administración caracterizada por la improvisación y la falta de transparencia. A lo largo del 2024, desde el Concejo Deliberante, hemos presentado numerosos pedidos de informes para entender y abordar el caos en el transporte público, pero estos han sido sistemáticamente ignorados por el gobierno municipal.

Daniel Passerini presentaba los nuevos ómnibus a GNC en la Tamse de barrio General Paz.

Recientemente, nos enteramos a través de los medios de comunicación de la posible incorporación de una nueva empresa que operará algunos corredores. Sin embargo, lo preocupante no es solo la llegada de esta nueva firma, sino la ausencia total de información oficial por parte del municipio. Este manejo desprolijo e improvisado refleja una administración que actúa a los manotazos, intentando maquillar con parches una crisis estructural que sigue agravándose.

Una Medida sin Transparencia ni Participación Ciudadana

El ingreso de una tercera empresa al sistema de transporte plantea serias interrogantes: ¿Cuál será el marco regulatorio que guiará su incorporación? ¿Qué términos contractuales se están negociando? ¿Cómo se gestionará el movimiento de personal y la redistribución de recursos? Estas son preguntas clave que, hasta el momento, no tienen respuesta. La falta de comunicación y transparencia de la gestión municipal no solo genera incertidumbre, sino que también erosiona la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

La Carta Orgánica Municipal establece en su Artículo 16 la necesidad de garantizar la participación ciudadana en las decisiones que afectan a los vecinos. Asimismo, el Artículo 109 exige la creación de Entes de Control que velen por la transparencia y la competitividad en la adjudicación de contratos públicos. Sin embargo, en este caso, vemos cómo estas disposiciones son ignoradas, favoreciendo adjudicaciones directas y decisiones arbitrarias que excluyen a los ciudadanos del proceso.

El Costoso Fracaso de TAMSE y la Nueva Empresa

En lugar de corregir los errores evidentes en la gestión de TAMSE, que ha acumulado un desmesurado gasto en personal y recursos, la administración de Passerini opta por añadir una nueva empresa al sistema. Esta decisión, lejos de solucionar los problemas existentes, representa un nuevo «experimento» que, sin lugar a dudas, tendrá un costo elevado para las arcas municipales y, por ende, para los vecinos.

El transporte urbano de Córdoba no necesita más parches ni soluciones improvisadas. Requiere una planificación estratégica integral que priorice las necesidades de los usuarios, optimice los recursos disponibles y garantice un servicio eficiente y accesible para todos.

Un Gobierno que Ignora la Competitividad y los Controles

La falta de licitaciones y la adjudicación directa de contratos son prácticas recurrentes en esta gestión. Este patrón no solo va en contra de los principios de competitividad y transparencia, sino que también perpetúa un modelo de gestión ineficiente y opaco que beneficia a unas pocas empresas en detrimento de los ciudadanos.

Esta arbitrariedad no es exclusiva del ámbito municipal. En la gestión provincial, encontramos una preocupante coincidencia en la falta de controles efectivos y la ausencia de un compromiso real con la transparencia. Esta situación deja a los ciudadanos indefensos, mientras los servicios públicos esenciales, como el transporte, permanecen en un estado de incertidumbre y deterioro constante.

¿Quién Paga los Errores?

Una vez más, los errores del Intendente Passerini los pagaremos todos los cordobeses con nuestro bolsillo. Mientras tanto, seguimos esperando soluciones reales y responsables a una problemática que afecta directamente nuestra calidad de vida. Es momento de que el gobierno municipal asuma su responsabilidad y priorice el bienestar de los vecinos por encima de las decisiones improvisadas y los experimentos costosos.

Córdoba merece un sistema de transporte eficiente, transparente y planificado, pero, sobre todo, un gobierno que escuche a sus ciudadanos y actúe en función de sus necesidades. La improvisación y la falta de transparencia no pueden ser el camino. Los cordobeses merecemos más, y es nuestra responsabilidad exigirlo.

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