15 MILLONES DE DÓLARES SIN CONTROL PARA UNA OBRA EN EL KEMPES

Es indignante ver cómo el gobernador Martín Llaryora sigue avanzando con su política de gastos sin control, como si los recursos de todos los cordobeses fueran un cheque en blanco a su disposición. Esta vez, la alarma se enciende con la decisión de encargar de manera directa a Caminos de las Sierras la construcción de un estacionamiento para el estadio Kempes, una obra valuada en 15 millones de dólares.
La falta de transparencia en este tipo de decisiones no es nueva, pero resulta cada vez más preocupante. Al optar por adjudicar la obra sin licitación pública, Llaryora se asegura de evitar controles y fiscalizaciones sobre el uso de los impuestos que pagamos todos. Es decir, los fondos públicos quedan en manos de quienes tienen el respaldo político del poder de turno, mientras los ciudadanos quedamos al margen, sin saber cómo se administran nuestros recursos.
No sorprende esta actitud, porque Llaryora ya ha demostrado en múltiples ocasiones su incomodidad ante cualquier forma de control. En la justicia, ha designado a personas afines a su gestión; en la Legislatura, mantiene una mayoría que acalla las voces críticas; y en el Tribunal de Cuentas, las revisiones parecen ser una mera formalidad. Este tipo de maniobras no hace más que profundizar la desconfianza de la ciudadanía y reafirmar que estamos ante un gobierno que prioriza el manejo discrecional del dinero público.
Lo que resulta aún más irritante es la falta de justificación para semejante gasto en un contexto económico tan delicado como el que atraviesa la provincia. Mientras los hospitales públicos están desbordados, las escuelas carecen de infraestructura básica y el transporte está en crisis, el gobernador decide invertir millones en un estacionamiento. ¿Es esta la prioridad que necesita la gente?
Como legislador y ciudadano, no puedo dejar de denunciar este abuso. Es necesario exigir transparencia, controles efectivos y rendición de cuentas. No podemos permitir que quienes gobiernan sigan manejando los recursos públicos como si fueran propios. Los cordobeses merecemos respuestas claras y responsables, no maniobras opacas que solo benefician a unos pocos.
La historia ya ha demostrado que la falta de controles lleva al despilfarro y, en el peor de los casos, a la corrupción. Por eso, desde el bloque de la UCR seguiremos firmes en el reclamo para que esta obra sea sometida a los controles necesarios y que el gobierno de Llaryora deje de actuar como si estuviera por encima de la ley.

