No más muertes, no más silencio: un llamado urgente desde el corazón de nuestra ciudad

Fabiana Gutierrez – Fuerza Renovadora

El dolor se ha instalado como una sombra que no podemos ignorar. En Argentina, el 46% de las mujeres declara haber sufrido algún tipo de violencia en los últimos 12 meses. Casi la mitad de nosotras. Este dato, escalofriante por sí mismo, nos posiciona como el segundo país con mayor proporción de este flagelo.

El promedio de una víctima directa cada 39 horas nos enfrenta con una realidad aterradora, mientras que al menos 26 de estos casos fueron femicidios vinculados, llevándonos a un promedio de una víctima de violencia letal cada 35 horas. En nuestra provincia, Córdoba, este 2024 se registran 11 femicidios, y en nuestra ciudad dos mujeres más han sido arrebatadas de manera cruel e irreversible.

Arali fue la última en engrosar esta lista de horror. Una cifra más para los registros, pero una vida menos, un sueño apagado, un vacío que nunca se llenará. Y con cada caso, se acumulan las denuncias por acoso, por agresiones físicas, verbales, psicológicas. Violencias que, aunque a veces invisibles, marcan profundamente y dejan huellas imborrables.

Desde mi rol como concejal, me duele profundamente ser testigo de esta realidad, pero al mismo tiempo, siento una responsabilidad que me quema por dentro. No basta con lamentarnos; no basta con discursos. Reafirmo mi compromiso con cada mujer y niña de esta ciudad: lucharé para que las políticas públicas sean verdaderamente efectivas, para que la justicia deje de ser un laberinto inaccesible y para que ninguna mujer tenga que vivir con miedo.

Este es un llamado colectivo. Necesitamos alzar la voz, no solo como mujeres, sino como sociedad. Porque transformar esta realidad no es una tarea que recaiga solo en nosotras, las víctimas potenciales. Es una responsabilidad compartida: de quienes diseñan y ejecutan políticas, de quienes administran justicia, de quienes educan en casa y en las aulas.

No más muertes. No más silencio. Es el momento de que cada uno de nosotros reflexione y, desde su lugar, sume voluntad, acciones y convicción. Que el Ni una menos y el basta de violencia hacia las mujeres dejen de ser consignas y se convertirán en un principio inquebrantable que guía cada decisión y cada acción.

Porque no podemos permitirnos perder ni una vida más. Porque cada mujer merece vivir libre, sin miedo y con la certeza de que su vida importa.

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