Milei: «Me encantaría meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo con Cristina Kirchner adentro»

Sobre la actualidad del Justicialismo, Milei dijo que el enfrentamiento político entre la ex presidenta y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, «no es un problema» para él

El presidente Javier Milei volvió a agitar el escenario político con una declaración que refleja su estilo combativo. En una entrevista este domingo, el mandatario expresó su deseo de ponerle «el último clavo al cajón del kirchnerismo», haciendo una alusión directa a la figura de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, una de las líderes más emblemáticas del justicialismo. Sin perder el tono polémico, agregó que no sólo cerraría esa etapa política, sino que lo haría «con Cristina Kirchner adentro».

Este comentario, lejos de ser un simple desliz verbal, refuerza la estrategia discursiva de Milei, quien ha construido su liderazgo a base de ataques directos hacia lo que denomina «la casta política», en la cual ubica de manera central al kirchnerismo. La referencia a un «último clavo» no sólo busca generar impacto mediático, sino también posicionarse como el líder que finalmente pondrá fin a un ciclo político que lleva más de dos décadas en el poder, con el kirchnerismo como su mayor exponente.

La interna del justicialismo no es su preocupación

En cuanto a la situación interna del peronismo, Milei se mostró indiferente. El enfrentamiento entre la ex presidenta y actual vicepresidenta Cristina Kirchner y el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, fue minimizado por el presidente. «No es un problema para mí. Es un problema de la oposición», afirmó, desestimando cualquier implicancia de esa tensión dentro de su propio gobierno.

El peronismo, que ha sido una fuerza política dominante en Argentina desde mediados del siglo XX, está atravesando una etapa de divisiones internas. La pelea entre las facciones lideradas por Cristina Kirchner y Kicillof, quienes encarnan posturas diferentes dentro del espacio, podría debilitar aún más al movimiento justicialista de cara a las próximas elecciones. Sin embargo, para Milei, estas fracturas sólo benefician a su administración, que se mantiene firme en su objetivo de desmantelar las bases del kirchnerismo.

El morbo y el fracaso de sus críticos

Con su estilo característico, Milei no dudó en dirigir un mensaje a aquellos que, según él, esperaban que su gestión fracasara. «Los que estaban comiendo pochoclos esperando a que nos cayéramos en abril deben estar bastante gordos, con mucho sobrepeso», ironizó el presidente. Esta declaración, cargada de sarcasmo, refuerza su visión de que su gobierno ha sido subestimado por sectores de la oposición y los medios, quienes anticipaban un colapso en los primeros meses de su mandato.

No obstante, Milei aseguró que su administración ha sorteado las adversidades y sigue avanzando con firmeza. «Al margen de las humoradas, estamos convencidos de que estamos haciendo el mejor gobierno de la historia», subrayó. Este tipo de afirmaciones no sólo buscan fortalecer su imagen ante sus seguidores, sino también proyectar seguridad en su gestión, especialmente en un contexto económico aún complicado.

Inflación y gestión económica

Milei también se refirió a uno de los temas más críticos de su gestión: la inflación. Según el presidente, su gobierno ha logrado reducir la inflación al 28%, algo que describe como un «proceso de desinflación nunca antes visto en la historia argentina». Si bien es cierto que la inflación ha mostrado signos de desaceleración, persisten las dudas sobre si esta tendencia será sostenible a largo plazo.

La promesa de una inflación aún más baja es uno de los pilares sobre los que Milei quiere construir su legado económico. «Y va a seguir bajando, no tengan dudas», afirmó con determinación. Para Milei, la estabilidad económica es clave para legitimar su administración, especialmente tras haber recibido, según él, una «situación extremadamente compleja» heredada de los gobiernos anteriores.

Conclusión

Las recientes declaraciones de Milei no son un desvío en su estilo político, sino una reafirmación de su estrategia: confrontar al kirchnerismo, minimizar las divisiones de la oposición y proyectar confianza en su gestión económica. Mientras el presidente sigue adelante con su agenda de cambios profundos, los ataques verbales hacia figuras históricas como Cristina Kirchner y su insistencia en que su gobierno está logrando hitos históricos son elementos centrales en su narrativa de liderazgo. Sin embargo, el verdadero desafío para Milei radica en convertir sus promesas en realidades palpables, en un país que sigue lidiando con profundas desigualdades y una economía frágil.

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