En un acto celebrado en la Casa Radical, Marcos Ferrer, intendente de Río Tercero, se declaró oficialmente como nuevo presidente del Comité Provincia de la Unión Cívica Radical (UCR) de Córdoba. Con un discurso centrado en la unidad partidaria y en la necesidad de modernización, Ferrer subrayó el papel de la UCR como protagonista en la construcción de una alternativa de gobierno sólida para la provincia, de cara a las elecciones de 2025 y 2027.

El nuevo líder del radicalismo cordobés destacó la importancia de cerrar filas tras un largo proceso interno que, según sus palabras, no fue fácil. “Hemos terminado el proceso interno. Ha sido largo y no ha sido fácil. Pero aquí en esta casa está la UCR de Córdoba unida, y está dispuesta a transitar el camino que nos va a llevar a gobernar la provincia”, expresó con firmeza, apuntando a la necesidad de construir un espacio cohesionado para enfrentar los desafíos que se avecinan. . Enfatizó que la verdadera lucha del partido se encuentra fuera de sus puertas: “Somos una familia, y a la familia se la cuida. El adversario está afuera”.
En su discurso, Ferrer también hizo un llamado a lo que denominó un “proceso de abuenamiento” dentro del partido, reivindicando los principios que guían a la UCR y diferenciándola de otras fuerzas políticas. “Los sacamos a patadas de la UCR y no se pudieron meter. Porque la UCR no se compra ni se vende”, afirmó, en clara referencia a quienes intentaron apropiarse de la identidad del partido.
La unidad era uno de los pilares centrales del mensaje de Ferrer. “En la unidad podemos construir una alternativa de gobierno. Los matices nos engrandecen”, subrayó, dejando claro que, a pesar de las diferencias internas, la pluralidad de opiniones dentro del partido es una fortaleza y no una debilidad.
El flamante presidente también expresó su preocupación por el deterioro de la confianza de la ciudadanía en la política y, especialmente, en las instituciones democráticas. “Destruyeron la confianza de la gente en la política… El problema son las instituciones que se han destruido. En la UCR somos las instituciones o no somos nada”, sentenció, remarcando el valor institucional como pilar fundamental del partido.
Ferrer, consciente de los desafíos que enfrenta la UCR en un contexto político cada vez más complejo, insistió en la necesidad de modernizar el partido no solo en su carta orgánica, sino también en sus métodos de militancia. “Tenemos que mirar hacia adentro, modernizar el partido. No solo en la carta orgánica, sino en los métodos, las formas, y en su militancia”, señaló, indicando que la UCR debe adaptarse a los nuevos tiempos para seguir siendo relevante en la escena política provincial y nacional.
El nuevo presidente radical cerró su discurso con un claro llamado a la acción de cara al futuro electoral, marcando los objetivos del partido para los próximos años. “El desafío de la UCR es liderar el proceso. Hoy el partido se pone a trabajar para que en 2025 la lista de diputados sea encabezada por radicales, y en 2027 gobernemos Córdoba”, afirmó, dejando en clara sus ambiciones de que el radicalismo retome un rol protagónico en la política cordobesa.
Finalmente, Ferrer agradeció a los presentes por la confianza depositada en él, recordando el legado histórico del partido y el compromiso de la UCR con la democracia y los derechos humanos. “Quiero agradecerles por darme la oportunidad de presidir el partido más antiguo de la provincia de Córdoba. El partido de los valores, de la Reforma Universitaria, de la Juventud Radical, de la democracia, el partido que mandó presos a los militares que violaron los derechos humanos. Hoy me toca ser presidente de la UCR de Córdoba, pero intentaré seguir siendo un humilde militante”, concluyó emocionado.
Con la asunción de Ferrer, la UCR de Córdoba inicia una nueva etapa, marcada por el desafío de consolidar la unidad interna y posicionarse como una opción competitiva frente al oficialismo en las próximas elecciones provinciales.
