En un gesto que refuerza la continuidad del poder peronista en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), 23 gobernadores provinciales se reunieron recientemente para ratificar la permanencia de Ignacio Lamothe como secretario general del organismo. Esta decisión, ampliamente celebrada por figuras como Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, y Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, refleja no solo una reafirmación del control peronista sobre el CFI, sino también un intento de mantener el status quo en un contexto político. cada vez más convulso.

La reelección de Lamothe, aclamada en redes sociales por diversos mandatarios, podría parecer a simple vista un reconocimiento a su gestión. Sin embargo, esta continuidad también plantea serias dudas sobre la falta de renovación y la resistencia a cambios significativos dentro de un organismo que administra fondos cruciales para el desarrollo de las provincias. El CFI, una entidad financiada con fondos coparticipables, se ha convertido en un bastión del peronismo, lo que inevitablemente genera cuestionamientos sobre la verdadera imparcialidad y equidad en la distribución de estos recursos.
La Sombra de La Cámpora y las Tensiones Internas
El exministro del Interior y actual senador nacional Eduardo de Pedro, uno de los actores más influyentes del kirchnerismo, no tardó en aprovechar la ocasión para defender a Lamothe y atacar a los medios que han criticado la gestión del CFI. Su denuncia sobre supuestas «operaciones» mediáticas para desacreditar al organismo ya La Cámpora no es más que una estrategia para desviar la atención de los problemas reales: la falta de transparencia y la perpetuación de un modelo centralista que, bajo el manto del federalismo, sigue concentrando el poder en un grupo reducido de dirigentes.
Las palabras de De Pedro dejan entrever una interna feroz dentro del peronismo, donde cualquier intento de cuestionar o reformar las estructuras existentes es rápidamente sofocado. El mensaje es claro: el CFI es un territorio controlado por el peronismo, y cualquier intento de alterarlo será visto como una frente directa a su hegemonía.
Reclamos Válidos, Respuestas Insuficientes
Más allá de la reelección de Lamothe, los gobernadores aprovecharon la ocasión para plantear al Gobierno Nacional una serie de reclamos sobre la financiación y ejecución de la obra pública, así como sobre la distribución del Fondo Compensador del Transporte. Estos pedidos, aunque legítimos, parecen quedar en segundo plano frente a la reafirmación del control peronista sobre el CFI.
El comunicado de prensa emitido por los mandatarios destaca la necesidad de una «distribución más equitativa» de los recursos entre la Nación y las provincias, pero este tipo de demandas suenan vacías cuando provienen de quienes han tenido el control de estos recursos durante años sin mostrar. un cambio real en la situación de muchas provincias argentinas.
Una Oportunidad Perdida
La reelección de Ignacio Lamothe al frente del CFI es, en definitiva, una oportunidad perdida para renovar un organismo que podría ser clave en el desarrollo federal del país. En lugar de abrir espacio para nuevas voces y propuestas, los gobernadores peronistas han optado por mantener el curso actual, asegurando así que el CFI siga siendo un instrumento de poder en manos de unos pocos.
Mientras tanto, las provincias seguirán esperando que sus necesidades sean atendidas de manera justa y equitativa, algo que parece cada vez más improbable bajo el liderazgo de quienes prefieren mantener el control antes que buscar el verdadero bien común.
