Sálvese quien pueda: Dos detenciones en miras de la duda.

Se sabe desde siempre que el brazo armado de la justicia es la policía, como también se sabe que en ocasiones actúa apresuradamente sin medir las consecuencias que puede conllevar situaciones confusas que pueden terminar con investigaciones que llevaron meses preparar. Pero también cuando se trabaja contra reloj se pueden producir consecuencias aún más graves que la nulidad de un procedimiento. La impericia de muchos funcionarios que no están capacitados para llevar adelante el seguimiento de hechos complejos puede llevar a involucrar a personal de la misma fuerza. De esto no podemos dejar fuera la justicia, que es quien toma las medidas para que la policía actúe, como atenuante, los ayudantes de los fiscales dependen del personal designado a la investigación. Hay muchos casos como el que salió a la luz en medio colega que no llegan a la prensa y por ese motivo quizás no creamos importante utilizar personal idóneo en hechos de tipo económico. Cuando un funcionario comisionado no está preparado, puede cometer errores y llevar a la fuerza policial a confundir entre autores y actores.

Lo ocurrido en Bell Ville Deja mucha tela para cortar. Una comisión llega a esa ciudad a realizar un procedimiento, que constaba en más de quince órdenes de allanamiento. Una causa de las denominadas «pesadas», aunque al finalmente todo termino en polémica. Los lectores seguramente se preguntaran: ¿Por qué este Cronista habla de polémica en una causa que lleva adelante el fiscal Gavier? (uno de los funcionarios favoritos del gobierno de Córdoba). Porque de este hecho y ante la impericia, ordenan la detención de dos funcionarios adscriptos a la brigada de investigaciones de la ciudad de Bell Ville. Las víctimas de este despropósito judicial fueron el sargento ayudante Mauricio Agüero y el sargento ayudante Santiago Martín, a quienes se les encomendó la tarea de colaborar en la investigación antes mencionada. Cabe destacar que la comisión capitalina adscrita al personal de delitos económicos dependientes de la policía de Córdoba, a cargo del oficial subinspector Facundo Regino, a quien Agüero brindo todos los datos recabados de forma prolija y minuciosa. Paralelamente, Martín, el otro funcionario entrevisto a un informante llamado «Mauricio» al cual el efectivo policial le hizo mención de los allanamientos a realizarse, si bien «Mauricio» (informante) trabajaba con algunos datos ayudando a la policía, también se vio tentado en alertar a conocidos y amigos sobre los allanamientos a efectuarse. Regino estaba realizando escuchas telefónicas y al tomar conocimiento de que un tal «Mauricio» de Bell Ville, alertaba sobre los allanamientos a realizar, lo relaciono con Agüero, en lo que podemos entender como ignorancia supina el accionar del oficial a cargo (Regino), quien decide la detención inmediata de Agüero, demostrando nuevamente su incapacidad para llevar adelante una investigación, valiéndose de su cercanía laboral, habría influido en la fiscalía interviniente para que ordenara la prematura aprehensión de Agüero.

¿Quién es Mauricio Agüero? Es un funcionario, al que muchos definen como ejemplar, que prestaba servicio en la ciudad de Bell Ville. Siempre Manifestó su orgullo de pertenecer a la policía de Córdoba, a la que consideraba la mejor fuerza policial del país, por la capacidad de su personal, algo que finalmente no se cumplió en su propio caso. Fueron varios los procedimientos resonantes en los que participo: El rescate, en la provincia de corrientes, de Gianluca, menor al que querían sacar del país, y por el cual iba a recibir una mención honorífica por parte de la policía de Córdoba. Este acto quedo inconcluso por los hechos anteriormente mencionados. Es bueno aclarar que desde que el sargento ayudante Agüero y el sargento ayudante Martín se encuentran detenidos, la comisaria del distrito Bell Ville bajo considerablemente el índice de hechos esclarecidos. Las estadísticas hablan por sí solas. Según fuentes confiables estarían ocurriendo modificaciones en el expediente, hecho que de ser cierto sería una gravedad inconstitucional pocas veces vista.

La comunidad BellVillense en general necesita una pronta respuesta por parte de la justicia. Solo Dios es infalible, los seres humanos cometemos equivocaciones. Solo hay que tener la valentía de hacerse cargo y reconocer que, como seres imperfectos que somos – incluidos los funcionarios judiciales-, no estamos exentos de cometer todo tipo de equivocaciones. ¡Que sea justicia!

Fuente: Anónima

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